Archivo mensual: agosto 2014

BEIJING

Tras nuestro último tren, esta vez a pesar de viajar de nuevo de noche no pudimos ir en literas, estaban totalmente agotadas así que nos tocó asiento normal. No pasaba nada, era el último y se avecinaba la gran muralla, teníamos ganas. Lo que no imaginamos era lo que nos vino encima. Os prometo que nunca había visto nada igual, ni si quiera en la india en ninguna de mis dos estancias allí. Intentamos entrar al vagón y ya solo acceder a él nos costó de la gente que había en la parte de fuera del mismo, cuando pasamos vimos que aquello de fuera no era por casualidad, la apariencia del vagón parecía la salida de un concierto donde la gente se deja caer donde puede. No sé cuántos asientos tendría el vagón pero desde luego la gente que había allí lo superaba con creces. Tiramos hacia adelante sorteando a gente colocada de todos los tipos que os podáis imaginar, hasta durmiendo debajo de los asientos… evidentemente no se veía ni un hueco libre así que yo ya me aveciné que nuestro asientos iban a estar ocupados. Cuando llegamos a ellos tan solo con señalarlos, los chicos que los ocupaban enseguida se levantaron, sabían que ellos no los habían pagado Vaya panorama, desolador. Aquello me dio muchísima pena. A la conclusión que llegué fue que lo que hacen en esos vagones son vender los billetes de asientos a un precio y luego otros tantos muy baratos pero para ir de “pie”, superando claramente el número de personas que deberían ir en ese vagón porque no cabía ni un alfiler y ver a madres jóvenes con sus hijos por el suelo es una imagen que no podré olvidar nunca y como no me ha gustado nunca cuando han sacado este tipo de imágenes en los medios, yo no subiré ninguna de este trayecto por respeto a ellos. Los minutos tardaban mucho en pasar así era imposible dormir, tan solo podía pensar y recapacitar sobre la situación.
Por fin llegamos a Pekin, eran las 5 de la mañana así que teníamos todo el día por delante. Fuimos en bus hasta el hostel, check-in, supermercado, desayuno y a dar una vueltecita por el parque más conocido de la ciudad, el parque que alberga el Templo del Cielo, considerado como el más bonito de la misma y sí, es muy bonito pero a mi me gustó mucho más lo que me encontré en el parque, diferentes grupos de gente, algunos todos de mujeres, otros de hombres y otros mixtos que practicaban alguna actividad típica como taichi, yoga, tocar una flauta, bailes… me podría haber pasado horas observándoles y disfrutando de estas costumbres chinas tan naturales.
El calor empezó a apretar cosa mala como la mayoría de días así que nos fuimos a descansar un poco, nos esperaba la Ciudad Prohibida, plaza Tiananmen… y había que llegar con fuerzas.
Lo que me sorprendió de Pekin que las entradas eran mucho más baratas que todo lo hasta ahora visto a pesar de muchas de ellas tener mucha más importancia como por ejemplo la Ciudad Prohibida. Complejo que alberga 980 edificios, os podéis hacer una idea de su extensión. Ha sido el hogar de 24 emperadores hasta que en 1912 abdicó el último, estando más de 500 años prohibida para la gente de a pie solo para el disfrute de sus emperadores. Colocarse en una de las esquinas y admirar su grandeza a la vez que avanzas por sus laterales te lleva hasta la inmensidad y es mucho mejor que pasear por el medio de la misma donde todo se divide. Tan grande es que ni la masa de chinos se aprecia apenas a excepción de cuando pasas de un patio a otro donde el paso se estrecha en sus labradas puertas.
De la ciudad prohibida a la plaza Tiananmen, la más grande del mundo y famosa por la gran tragedia estudiantil que vivió hace ya unos años cuando tanques del ejército pasaron por encima tal cual a estudiantes que simplemente se manifestaban, no sé si os acordaréis. La plaza alberga en su centro el mausoleo de Mao. No os quedéis al cambio de guardia, menudo rollazo, una hora y no hicieron nada de nada, quietos como estatuas. Lo mejor es pasear por las callejuelas que transcuren por la parte trasera de la Ciudad Prohibida hasta la plaza donde te ofrecen unos polos de hielo por 1Yuan increíbles. Pero lo que más nos preocupaba era como ir al día siguiente hasta la Gran Muralla. En el hostel nos habían ofrecido un pack y por las calles cerca de la plaza también, que si en bus, que si en coche privado… pero a mi no me convencían. Yo quiero ir por mi cuenta tranquilamente y estar el tiempo que me de la gana en la Muralla, sin prisas y sin chinos. Además cuando vas en grupo a la Muralla te suelen llevan a la parte más cercana de Pekin, osea el trozo de Balading y yo no quería ir a esa, no quería masas así que de nuevo a investigar en internet, quería ir a Mutianyu y aparentemente no era difícil de llegar así que acabamos yendo como siempre por nuestra cuenta y al modo económico jeje.
El metro, un bus que resulta que ese número estaba temporalmente sin servicio por lo que nos tocó coger otro que te dejaba cerca del otro… tardamos unos 20′ más con un par de quebraderos más que yendo con los grupos de excursión pero mereció mucho la pena. Llegamos a Mutianyu a las 9 y algo, nada mal. Compramos la entrada que subes en teleférico y bajas en tobogán, sí, puedes bajar en tobogán desde la propia muralla hasta abajo de la montaña, estos chinos… estuvimos 5 horas y algo recorriéndola, si hubiéramos venido en grupo hubiéramos tenido solo sobre las 2h para disfrutarla así que acierto total el nuestro, además estaba prácticamente vacía!. Primero hacia un lado y luego hacia el otro, pues no tiene escaleras ni nada la murallita que va. Que pasada, que vistas, que profundidad, la muralla se alejaba hasta que la vista ya no daba para más. La podías ver cómo continuaba por la cresta de las montañas alejadas, que barbaridad, lo que tuvo que costar construir esta maravilla. No nos cansamos de ir hacia un lado y luego hacia el otro, cuando la gente se giraba para volver y bajar, nosotros seguíamos más y más preguntándonos hasta dónde hubiéramos podido llegar jeje. Sin duda ha sido el viaje que más escaleras he subido. La muralla no transcurre con suelo horizontal si no que en muchos tramos vas un poco de lado a la vez que subes jeje situada este tramo sobre unos 1000 metros de altitud, a lo que se le suma el gran calor, el sol, las escaleras… no hay persona que no se pregunte cómo narices estos chinos podían ir por aquí como Pedro por su casa, estarían muy fuertes, y en invierno el frío… pero seguro que está preciosa bajo el manto de la nieve. Por uno de los lados pudimos legar hasta donde empieza un trozo de la muralla antigua donde la parte del lateral está intacta pero la parte de su centro está invadida por las plantas y la tierra pero se puede recorrer y disfrutarlo un rato.
Se dice que la Muralla es el único monumento construido por el hombre que se ve desde la Luna, yo no lo sé, pero puedo decir que pasear por ella es increíble yeso que solo recorrí unos pocos kilómetros de los miles por los que se extiende.
Tras nuestra vuelta paseamos un rato por el centro financiero de Pekin, mucho más bonito el de Shanghai, de ahí en busca del barrio musulmán que no vale para nada, ir si podéis al de Xian El complejo olímpico con el Nido y el Cubo encendidos y ya a cenar de nuevo al “restaurante” de nuestra amiga. La noche anterior dimos con uno cercano a nuestro hostel donde la dueña nos acogió muy bien por lo cual sin pensar al mismo. No sabía español pero e

 

 

 

 

 

 

ntre las fotos de los platos… nos entendemos. Lo único que no sabíamos era tomate (natural) así que la señalé que me siguiese y me la llevé a varias tiendas en busca de tomete para decirle “esto es tomate” jeje, para volver me cogió de la mano para cruzar la calle jeje.
De nuevo otro viaje más concluido, una aventura más vivida, una gran experiencia, mucho aprendizaje general y personal, personas, lugares, costumbres… todo se queda conmigo. Ahora a trabajar duro y preparar la siguiente.

DATONG

Tras nuestro último tren litera nocturno (penúltimo tren) en China, llegamos a Datong y por primera vez aunque suene raro, notamos el viento, hasta hoy no nos había hecho nada de viento en ninguno de los lugares pero hoy hace un vendaval…
Al caer el día, nos fuimos a buscar un lugar de los típicos chinos para cenar, es decir, “restaurante” chino baratito jiji de los que cenas por menos de 2e y para ello nos dirigimos hacia la vieja ciudad, como siempre y ya sabéis situada dentro de la muralla de la misma que le daba cobijo. Caminamos tranquilamente y empezamos a ver huesos por la tierra del parque. “Yo juraría que son de S. Humano por el tamaño” dije. Vimos bastantes, varios fémur, coxis… No nos podíamos quedar con la incertidumbre, así que preguntamos a nuestra guía que a continuación os presento. Resulta que sí que sí que eran de S.H. La cosa es que antes la ciudad solo se encontraba dentro de la muralla por lo que nadie vivía fuera, así que todo el terreno cercano de muralla hacia fuera era utilizado como cementerio y ahora que estaban acondicionando toda esa parte exterior, estaban saliendo todos jeje, vaya tela y ahí que los dejan. Vas paseando sorteando huesos de humanos como si nada.
Esta ciudad se encuentra rodeada por los mayores yacimientos crboníferos del país y está más cerca de la capital de Mongolia (Hohhot) que de Pekin. Debido a estas dos premisas y por haber sido también paso de la ruta de la Seda, Datong se encuentra entre dos ramas de la Gran Muralla China ya que fue un emplazamiento clave contra la lucha de los bárbaros que querían entrar desde Mongolia. Pero nosotros no elegimos Datong para ver la ciudad si no como punto de partida para ir a los dos grandes monumentos que queríamos ver, las Grutas de Yungang y el Templo Xuangong.
Cada uno de ellos a las afueras de Datong y en lados opuestos pero se pueden realizar las dos visitas en un mismo día. Mucha gente escribe que alquilan un taxi desde las 8 hasta las 18h, esta es una manera, es más, en muchos hoteles si preguntas llaman ellos a algún taxista de confianza. La otra opción es ir a través de algunas de las famosas agencias chinas (Cits) con un grupo de chinos en un bus porque esta vez lo del transporte público quedaba descartado si no era imposible hacer las visitas en un mismo día y más cuando aquí a las 18h empiezan a cerrar todo.
Eran dos visitas muy esperadas y quería ver sobretodo las Grutas con calma así que en un principio descarté la opción bus lleno de chinos siguiendo a un guía que marcase el paso pero luego, si lo estudias resulta que aunque vayas en taxi privado, todos tienen establecido que solo esperan 2h30′ en las Grutas y entre 1h – 1h30′ e el Templo, exactamente lo mismo que tiene establecido el tour de las agencias chinas y estas además para esta excursión, te aseguran que el/la guía hable inglés, así que teniendo en cuenta que íbamos a tener el mismo tiempo en ambos sitios y el ir en bus con chinos nos iba a salir bastante más barato, cerramos con tour con una agencia, además, el hombre nos había dicho que al ser lunes (los lunes es el día que menos chinos hay en cualquier sitio) íbamos a ser solo 11 contándonos a nosotros, así que perfecto. Para nuestra sorpresa ningún niño osea, no chillidos, ni lloros… durante el trayecto, ni ningún joven, todos mayores de los 65 años osea, el ritmo de la vista fue hasta lento por lo que pudimos verlo todo a nuestro gusto y con guía inglesa, Una chica joven muy simpática y agradable por cierto.
Las Grutas de Yungang es algo impresionante, tan solo se encuentran a 16km de la ciudad. Se trata de 53 cuevas excavadas en la roca de la montaña allá por el 460. Son cuevas de culto budistas, es decir, todas están decoradas con figuras y estampas relacionadas con esta religión. Aunque más de 1500 esculturas fueron robadas aún quedan nada más y nada menos que 51.000 figuras para en ellas. Figuras que van desde Budas de centímetros hasta budas de 17 metros esculpidos en la propia roca dentro de las cuevas, vamos algo verdaderamente impresionante que no sé por qué pero a mi me recordó a las Pirámides y a Petra. En muchas de ellas todavía se puede apreciar el color de las mismas. Escuchar la historia de muchas de ellas o ponerse debajo del Buda de 17 metros y notarse una hormiguita, merece bien el haber venido hasta aquí. La entrada de madera a muchas de ellas trabajada y pintada minuciosamente te avecina que dentro solo puede haber algo majestuoso.
De las cuevas nos fuimos al Templo con el grupo de jubilados donde los pobres ni subieron al mismo y eso que sí que pagaron la entrada pero bueno ellos por pasar de los 65 tenían un buen descuento jeje y por lo menos lo vieron bien de cerca. No se atrevieron con las inclinadas escaleras ni con la altura del mismo y es que este Templo es conocido por su peculiar situación. El templo se encuentra a 65km y tiene más de 1400 años y es conocido por el nombre del Templo o Monasterio Colgante porque fue construido en la cara de una montaña, al ras de la misma, es decir, colgando totalmente a más de 100 metros de altitud. Antiguamente solo lo sujetaban unos largos palos que se elevaban desde el suelo pero hoy en día dado el elevado tránsito de visitantes, le han añadido unas vigas que salen de la pared de la montaña y sujetan el suelo del Templo.
En si no es muy grande pero es totalmente diferente a cualquier otro templo. Su situación hace que ascender y pasear por sus dos alturas sea todo una aventura y un descubrimiento, eso sí para las personas con mucho vértigo al pasar por pasillos, escaleras… colgando, avisarles que les va a costar un poco, muchos se quedaban bloqueados en alguno de sus pasos. Hay que tener cuidado con la cabeza y con no asomarse mucho, debido a su antigüedad la altura de sus pisos y de la barandilla no es mucha y uno se puede dar más de una vez en la cabeza o caerse fácil.
Verlo desde lejos te impresiona, verlo desde abajo aún más y pasear por él lo supera. Su entrada es algo cara pero mereció la pena, la volvería a pagar.

 

Que día, otros dos rincones totalmente diferentes a lo que hasta ahora habíamos visto y mira que hemos tenido diversidad, por ello quería venir y por ello tenía tantas ganas de que llegara hoy pero estas dos rincones han vuelto a superar mis expectativas, que rincones más impresionantes hay en el mundo, solo puedo dar las gracias por estar disfrutando de todo esto, esperar seguir haciéndolo y que algún día vosotros también las podáis conocer de primera mano. Por cierto, desde las Grutas, pudimos ver uno de los pasos de la Gran Muralla China que pasa cerca de Datong. Se podía ver perfectamente, se notaba que su estado no era tan bueno como el que conocemos en imágenes de la misma por ello este trozo no se puede visitar. Habíamos visto ya la Gran Muralla! Y en su estado auténtico, aunque claro siendo tan larga, estados tendrá como diferentes lugares abarque porque no es lo mismo resistir al frío que al calor… pero ya la habíamos visto y muy bien!

 

 

 

 

 

 

 

PINGYAO

Penúltimo tren litera nocturno, esta vez he dormido del tirón, nuestros 48 compañeros de vagón esta vez han resultado ser más tranquilos y menos fumadores. Todo lo contrario a lo que hemos tenido que vivir en la estación de Xian en nuestra espera para embarcar. Muchos chinos se queda corto de tal cantidad que eran, tantos que como pasa en India, los asientos dispuestos no son ni por asomo suficientes ni para la mitad por lo que el suelo se convierte en asiento. Por lo menos aquí se ponen papel para no mancharse, también hay que decir que es gente normal, vestida normal… por lo que tampoco hay que dramatizar. Aún así el control en la calle que tuvimos que pasar de billetes y mochilas sumado a esta estampa de chinos por todos los rincones de la estación esperando a poder subir a su tren, impacta.

Aquí en china, en todas las estaciones hay que pasar control de billetes y mochila si no, no te dejan entrar a la estación. Además la oficina de billetes está fuera y el panel de los distintos trenes también. Lo que conlleva que fuera de la estación también haya mucha gente sentada en el suelo esperando ver anunciar su tren en el panel para poder pasar el control y esperar dentro de la estación. En estas estaciones uno debe llegar 1h30′ antes de la salida (y mira que yo en españa al ave… cumplo siempre eso de 10′ antes porque no me gusta esperar). Tienes que contabilizar el paso del control con su respectiva cola, ubicarse dentro, algo de espera y luego que los trenes nocturnos y con literas osea, los que nosotros hemos venido utilizando, son los más demandados (recordar que aquí los trenes pasan de las 24h de trayecto) por lo que abren el control de acceso al tren unos 30′ antes de su salida para que a la hora prevista de su salida todo el mogollón de gente se encuentre ya dentro. A eso me refiero que fuera de lo que es el edificio de la estación no hay nadie, los andenes están vacíos, solo se puede acceder a ellos cuando abren el punto de control de un tren. Vivirlo en directo es algo impactante, es como caminar por la calle que baja de renfe hacia el ayuntamiento en valencia en plenas fallas justo tras la finalización de la mascletá de las 14h donde la multitud avanza al mogollón para salir de ahí como si eso fuera la guerra. Pues aquí lo mismo pero con maletas subiendo y bajando escaleras para llegar al andén que toca. Eso sí, son bastante respetuosos y no suelen empujar, saben que el tiempo que dan sobra.
El casco antiguo de Pingyao es el mejor conservado de toda china y como no se encuentra dentro del Patrimonio Mundial por la UNESCO. Durante el primer contacto y según escriben, es bastante lioso moverse por sus calles y volver al principio por su grandaria y semejanza de las calles por lo que hicimos uso ya que era gratis del Pick Up del hostel, ya sabéis lo gratis… aprovéchalo jeje. Y ahí estaba, una chica con nuestros nombres escritos en un folio a la salida de la estación, ale, hoy nos evitamos un quebradero de cabeza, tan fácil como seguirla al coche, subir y hasta la misma puerta.

Las calles estaban desiertas y todas las casas de la antigua villa tenían las puertas cerradas. Las puertas de las casas de los cascos antiguos son muy bonitas, con muchos detalles… y solo se pueden apreciar antes de que abran todo y lleguen las mareas de turistas chinos, luego ya nada. La verdad es que un paseo por la ciudad así, da gusto, transmite mucha calma. Calma que durante nuestro desayuno ya empezó a desaparecer. Pero aún así Pingyao no está tan demandada por los chinos por ahora, por lo que dentro de lo que cabe uno se podía mover bien.

La verdad es que me gustó porque esta no estaba reformada, uno podía apreciar la antigüedad en sus tejados, paredes y puertas y eso era lo que yo quería pero me sorprendió todavía más. Pingyao en la antigüedad tuvo mucho poder, en ella nacieron los primeros bancos chinos y ya sabéis, el dinero atrae al dinero por lo que la ciudad prosperó muchísimo. Grandes familias de renombre, más bancos … se asentaron en ella e incluso un gran templo Confuciano enorme que me gustó mucho. Incluso una muralla que se puede recorrer al estilo de la de nuestra bonita Ávila, protege la antigua ciudad. Ante sala para cuando llegase el momento de la gran Muralla China en Pekin.

Para suerte de los viajeros (no para los de la época), tras años de prosperidad Pingyao quedó en el olvido cuando otras ciudades cercanas comenzaron a prosperar más que ella. Sin ayudas económicas la ciudad no pudo renovarse y tuvo que mantener su estilo antiguo que hoy en día por fortuna podemos ver tal cual. El desarrollo a veces acaba con aspectos culturales dignos de mantener, una pena, la globalización es lo que nos espera, al final pocos rincones quedarán que puedan diferenciarse del resto.

Lo que más me gustó sin duda la práctica y fácil forma que tienen de acercar la ciudad al visitante. Compras una entrada que no es muy cara y con ella puedes visitar 19 puntos de la ciudad, la muralla, el primer banco, otros bancos, antiguas casas de las familias, el templo de Confucio… Resultó divertido y todo, como si fuera un juego en el que uno tenía que buscar los 19 puntos que tenía que ver antes de que se acabara el tiempo. Caminabas y cuando veías en alguna puerta el vigilante y el roll para pasar, enseñabas la entrada y para adentro. También pudimos ver el museo de armas e incluso una casa dedicada a antiguos aprendices de Kunfu, con su patio de entrenamiento, fotos…

Me gustó poder entrar a todas esas casas y a los bancos, hubieron muchas cosas que me sorprendieron. La estructura de las mismas que se repetía en casi todas. Poder bajar a las cajas fuertes de los bancos…

Pero como en todos los sitios que estamos teniendo la suerte de visitar se avecinan muchas obras, espero que sepan mantener el estilo antiguo y natural de Pingyao y no lo conviertan en solo tiendas y restaurantes.

Hoy nos hemos permitido un lujo, nos hemos salido de nuestra rutina de puestos de “bolitas de carne y huevos cocidos” y sitios típicos chinos para meternos a un restaurante occidental con una pinta tremenda. Los platos comparados con España si sales a comer o cenar pues no son caros pero comparados a los precios chinos se nos fue un poco pero menudo plato de espaguetis con queso y atún que me trajeron, máma mía! Todavía me están dando energía jeje aquí hay fruterías y con una pinta tremenda pero como muy pocos comen fruta está muy cara, los yogures y el chocolate por los aires, queso no hay y verduras comen pero las que mezclan con el arroz o noddels (espaguetis de diferentes tipos), ensalada, espinacas, lentejas… ni se ven. Vamos que no sabéis como hecho de menos mi fruta y mis verduras. Cuando llegue voy a hacer como las famosas, un día de limpieza a base de fruta jeje que estoy de masa de pan de las bolitas, los espaguetis y el arroz…

Por la noche (solo en los lugares claramente hay ambiente nocturno) un paseo bajo los  rojos farolillos chinos. Siempre acabamos dando con karaoques y hacemos una pequeña pausa para ver como cantan, menudo sentimiento le ponen jeje. Me quedé con las ganas de subirme a unos coches tipo coches de coche españoles pero estos estaban en una explanada sueltos y podías moverte a tu gusto, eran muy rápidos.

Por la mañana antes ir a por nuestro último tren litera (esta vez toco tren mañananero no pudo ser el nocturno estaba lleno) pudimos apreciar otra vez las calles totalmente vacías, hundidas en un silencio que solo uno puede disfrutar cuando las puertas de las casas están cerradas como entonces. Un tuc-tuc nos esperaba para llevarnos hasta la estación (moto con asientos detrás cubiertos que avanza la pobre a a marcheta y es muy graciosa además de más barata que los taxis normales (según que ciudad)), como no, el conductor apareció con el típico gorro de campo chino, este que es de paja e forma de cono. Y ahora a por el tren, nos espera Datong.

 

 

 

 

 

XIAN

Llegamos a Xian, esta vez es de noche pero un autobús nos lleva a nuestro hostel que por cierto está para su precio muy bien, hay bastantes jóvenes y es muy moderno y limpio, hasta el momento el mejor calidad-precio. Ha tocado de nuevo preguntar para encontrar el sitio y de nuevo el hombre nos ha ayudado llamando con su propio teléfono al hostel para preguntar exactamente como llegar y no es que no te venga explicado en el mail de conformación de reserva si no que esta vez por ejemplo solo teníamos la explicación de cómo llegar en metro y el metro a estas horas esta ya cerrado.
Xian es una ciudad grande que según las guías tampoco tiene mucho que ver e la propia ciudad, evidentemente tenía que ser una de nuestras paradas por lo que se encuentra en sus alrededores: los Guerreros de Terracota, la considerada octava maravilla del mundo. Los alrededores de Xian son ricos en templos y tumbas pero los templos tampoco es que sean gran cosa para tener que desplazarte hasta ellos cuando antes o después de esta ciudad has estado o vas a estar en otras con mejores y las tumbas… ninguna como la destinada a los Guerreros de Terracona.
Ejército de miles de soldados que custodian la tumba del emperador Qin S. enterrado hace 2200 años a 37 km de la ciudad de Xian. En el 74 un campesino los descubrió por casualidad.
Para llegar, como siempre tienes los tours ofrecidos en todos los hoteles o agencia o el método alternativo, averiguar el bus de línea que por céntimos te lleva. Después de haber llegado tarde al hostel y sabiendo que en la ciudad tampoco había mucho que ver decidimos no levantarnos tan pronto lo que significaba salir a las 8 del hostel. Llegamos a la estación central de buses que estaba cerca y máma mía la cola larguíiiiiisima que había para nuestro autobus pero como ellos nos habían hecho muchas veces a nosotros, colarse en las narices así porque sí y no habíamos dicho nada, hoy nos tocaba a nosotros. Me acerque al principio de una cola de más de 500 metros y le pregunté al que revisaba billetes si era ahí, una vez me confirmó, ahí que nos quedamos como que no quiso la cosa ale y para el autobús nada más llegar, no iba a perder tiempo el día de los Guerreros, eso lo tenía muy claro jeje.
Situados a algo más de 1h de autobús público, el recinto a primera vista no impresiona. Al alcance de la vista 2 grandes recintos blancos cuadrados de cemento y detrás de ellos otros dos, en total hay 3 tumbas y un museo. Todo el mundo se va directo a la que primero viene que es la número uno y así sigue el recorrido habitual que es 1, 2, 3 y museo. Pero yo había leído en varios blogs que si se tenía la oportunidad que se hiciera: museo, 2, 3 y 1, en orden de impresión, así que fuimos a contracorriente de chinos jeje. La 2, es la más pequeña , la 3 es muy grande, personalmente la que más me gusto, refleja 100% la verdadera historia del lugar, todo al natural. Se trata de una ciudad donde aunque todavía queda muchísimo que escavar, se puede apreciar perfectamente las casas con sus puertas y tejado, y puedes ir viendo entre fila de casas y casas los restos de muchos guerreros, caballos… e incluso algunas réplicas de huesos. Y para acabar, la tumba número 1, donde íbamos a encontrar la famosa imagen de los guerreros en fila que siempre nos muestran. Y sí, estar están pero no hay tantos como yo me esperaba. Nos esperábamos largas filas de guerreros tampoco hay tantas, aún así impresiona lo suyo ver a tanto guerrero junto. Cada uno de ellos pesa un poco más de 300kg y cada uno de ellos es diferente ya que está realizado a semejanza de por aquel entonces los miembros de los ejército del emperador Qin.
Después al no tener mucho que ver a excepción de algún templo alejado del centro, decidimos ir a ver las torres del Tambor y de la Campana situadas en el centro cerca de nuestro hostel y cerca del barrio musulmán según la guía, el cual recomendaba encarecidamente. Lo describía un barrio lleno de vida por las luces de sus puestos… y como la idea de chinos-musulmanes atrae y bastante pues no había que pensar más. Fue un gran acierto, nos quedamos encantados. Un pequeño entresijo de calles todas llenísimas hasta arriba de tiendas y sitios de comida típicos pero típicos de los musulmanes chinos, así que pudimos ver muchos productos que hasta entonces no habíamos visto. Respirar otro ambiente en general. Además en muchos puestos te daban a probar los productos típicos y como fuimos justo en la hora de la merienda nos los comimos todos, creo que nunca había comido tanto sésamo junto y mira que a mi me encanta. Las calles estaban hasta arriba de chinos y algún turista. La noche empezó a caer y las luces se empezaron a encender, de repente nos vimos rodeados de letreros chinos luminosos de muchos colores diferentes, menudo colorido más singular. Resulta chocante ver a chinos con el gorrito musulmán en sus cabezas o a las mujeres tapadas con el “burka”. No conseguimos llegar a la mezquita, nos entretuvimos demasiado en las calles. Al dar con este barrio tan vivo ya ni nos preocupamos por ir a buscarla, pasear por sus calles era toda una experiencia. Nos volvimos muy contentos de haber dado con ese barrio. Totalmente recomendado, sin duda lo mejor de la ciudad de Xian para visitar, no de sus alrededores que son los Guerreros de Terracota.
Y después de los guerreros y el barrio musulmán de nuevo mochilas a la espalda porque nos esperaba el tren nocturno que nos llevaría a Pingyao, pequeña ciudad que conserva el mejor casco antiguo de toda china.

 

 

 

 

 

 

 

 

LIJIANG, CIUDAD PRETIBETANA

Aterrizamos en Lijian, ciudad situada al oeste de China a unas horas de la zona Tibetana bajo una fuerte lluvia y un frío de montaña y es que Lijiang se encuentra a 2500 metros de altitud y eso se nota. Rodeada de montañas, esta ciudad tiene su casco antiguo (la ciudad antigua) catalogado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO desde el 97.
Lijiang es la capital de los Naxi, una etnia tibetana-birmana, aunque no se sabe muy bien de dónde provienen los Naxi eran un pueblo de pastores nómadas procedentes de la altiplanicie tibetana que emigraron hacia el sur. No veáis como bailan al caer la tarde muchos de ellos en la plaza central. Hacen un gran círculo, se cogen de las manos y a danzar y cantar como en antaño. Mira que me gusta ver in vivo antiguas costumbres que siguen vivas.
Lijiang mantiene una arquitectura singular y el conjunto de sus calles que no son pocas es digno de visitar. El parque del Dragón Negro en el que el estanque con su puente de mármol con la montaña de fondo y el palacio de la familia Mu Fu, son dos visitas que impresionan por su belleza pero más impresiona la subida a la Montaña del Dragón de Jade donde uno en un momento puede verse a unos 4600 metros sin enterarse gracias a los teleféricos que estos chinos ponen en cada montaña en la que se tiene que ver algo. Para ir a ella se puede contratar excursiones, eso no es problema en china, está plagada de CITS, agencias que te venden packs de tours de un día pero en ninguna de ellas hablan inglés ni sus viajes son contratados prácticamente por los pocos extranjeros que vienen sueltos. Nosotros decidimos tantear pero fue imposible entenderse en ninguna de ellas así que a lo leído en un blog de mochileros. Teníamos la opción como siempre de contratar un taxi para nosotros por un día pero como siempre esa opción quedaba descartada porque era la más cara. Apostamos por seguir los pasos de un mochilero que había descrito sus vivencias este mismo año 2014. Fuimos hasta la plaza de Mao, enfrente debían haber unas mini furgonetas azules con el número 7 que nos deberían llevar hasta la entrada a la montaña aunque antes debíamos esperar a ser unos 6 ó 7 para que el conductor emprendiera viaje, así que nos tocó esperar unos 40′ hasta que otros chinos turistas que habían dado con esta barata opción se unieron a nosotros.
Una vez allí, aquello era un cachondeo, se podía ir a ver unos 4 paisajes diferentes en la montaña y para cada uno de ellos debías coger un autobús X en un sitio X y sacar un ticket en un sitio X por lo cual hasta que nos ubicamos tela marinera, menos mal que al final una de los tantos y tantos trabajadores del lugar hablaba un poco inglés y nos consiguió explicar un poco qué debíamos hacer para ir a la parte más alta a ver el glaciar que era lo que más nos interesaba. Así que nada a pasar un frío… mucha gente alquilaba anoracs yo lo hubiera hecho, el precio no era nada alto pero el depósito que te pedían por si no lo devolvías… sí que lo era y no tenía tanto dinero encima así que para arriba. Nunca había estado tan alta con tan poca ropa. Otros muchos se compran en los mini supermercados o farmacias del pueblo o en las tropocientas tiendas que estos chinos te colocan en cada lugar que hay que visitar, botellas de oxígeno para ir inhalando a medida que ascienden los 150 metros verticales que puedes realizar una vez bajas del telesilla, eso sí que es digno de ver. Yo los veía y me reía mogollón. La cuestión que yo misma por querer subir todas las escaleras rápido me mareaba mucho pero paras unos segundos y arreglado a proseguir pero verles subir a ellos es algo de comedia.
El frío que hacía era de aupa pero nunca había visto un glaciar en lo alto de una montaña. Las bajas nubes y la niebla, causa de un mal día ya que nos estaba medio lloviendo… hizo que la sensación térmica fuera peor pero que es subir a 4600 metros en una montaña y no sentir eso?. Todo el mundo esperaba a que las nubes y niebla se moviesen para hacerse la foto con el blanco glaciar entre el gris de los picos de la roca de la montaña.
Después de pasar un rato de frío bajamos hasta los tres mil y pico y vimos un lago muy bonito en el Moon Valley y luego ya se fastidió todo, la lluvia se hizo muy fuerte y no pudimos ir a ver el Prado de los Yaks con lo bonitas que eran las fotos que había visto en internet, tendré que ver a estos animales en otro viaje.
Ya, durante nuestra ida, habíamos caído en la cuenta que al no haber ido por agencia ni con taxi privado, nuestro transporte solo era de ida, pero bueno, cuando llegase el momento ya nos apañaríamos y buscaríamos como volver pero ese momento llego, con esa lluvia no se podía hacer más que bajar a Lijiang, pero cómo. Llegamos sin saber cómo hasta la entrada pero allí estaba ya todo cerrado y la única trabajadora que encontramos no nos entendía nada de nada. Por suerte, en seguida pasó otra que creíamos que era también trabajadora, no entendía el inglés pero por lo menos hizo por entendernos, nos quería ayudar así que mediante gestos y el mapa llegamos a entender que nos esperásemos 30′ allí con ella que la venían a buscar y nos podíamos ir con ella. Estuvimos esperando con ella señalando en el mapa lo que habíamos visto y no, debajo de una casa de madera mientras que caía la del pulpo. Claramente sabíamos que tendríamos que pagarle nuestro pasaje a su taxista pero no costó mucho que nos lo dejara a lo mismo que nos había costado por la mañana, osea el transporte esta vez muy barato comparado con lo que nos podría haber salido.
Antes de cenar el día aclaro y salió el sol, un paseito por la ciudad antigua para notar el sol y enseguida teníamos a “Manolo” dándonos la murga. Manolo era un paisano que se dedicaba a hacer de guía local, claro está que sin título ninguno, era de aquí y eso es lo único que cuenta como en muchos otros países. Éramos de los escasos guiris que se podían ver por aquí y más sin ir en grupo y él de los pocos “guías” que hablaba inglés. Nos divisó entre la multitud china y le saltó el radar de $$$, enseguida lo teníamos explicándonos una serie de lugares a los que nos podía llevar, a mi en realidad me vino de lujo, tenía pensado para el día siguiente salida por las aldeas de la zona, justo las que él me estaba nombrando pero no tenía ni papa de cómo iba a llegar a ellas, esperaba que me lo explicasen aquí pero visto lo visto que nadie habla inglés… decidí escucharle. El precio primero era muy elevado así que enseguida le di negativas y empezó a bajar pero no hasta lo deseado. Al final salió la opción de mismos lugares pero yendo a ellos en transporte público por el precio que yo tenía pensado gastar para ese día, así que aceptamos, mañana nos esperaba “manolo” nuestro guía por los alrededores de Lijiang por un día, teníais que haberle visto, menudo elementillo jeje.
Al día siguiente apareció con su mochila de nuevo según acuerdo él se debía hacer cargo de su comida, bebidas y transporte, pero yo la noté demasiado abultada, tras unas horas de tour y con la lluvia acechando de nuevo empezó a buscar en ella su paraguas. Al no encontrarlo, empezó a sacar botellas de plástico vacías de hace mil, una detrás de otra, por lo menos 8 y todavía le quedaban, jeje que tío el manolo, muchas veces soltaba gracias…
Primero fuimos a Baisha, una aldea a los pies de la montaña de Jade que nos gustó mucho. En ella pudimos apreciar de primerísima mano en varias escuelas como se trata de conservar con la herencia Dongba de los Naxis, una peculiar forma de realizar cuadros cosiendo con hilo de seda, un trabajazo. Os habíais preguntado alguna vez hasta en cuentas partes es capaz una Naxi de separar un filo hilo de esos que nosotros de lo fino que es no conseguimos a veces ni pasar por el agujero de la aguja? Hastalas 250!!! en un momento delante nuestra empezó a dividir el hilo y yo me quede flipando. Hacen cuadros sobre una sola tela con dos imágenes totalmente diferentes una a cada lado, un arte total. Además de proseguir por sus calles, fuimos a ver la casa del Doctor Ho. Un anciano chino de ya 91 años que danza como si tuviera 60, donde nos pudimos reunir con él y apreciar su manera de trabajar con las hierbas chinas. Puede usar unas pocas más de 2000 tipos de hierbas y ha sido objeto de artículos en revistas o programas de tv alrededor de todo el mundo por curar casos de personas que eran supuestamente imposibles.
Luego Manolo se paró a comprar un buen trozo de carne en una moto que pasaba con una buena pieza. Ale a negociar y para la mochila el trozo de carne comprado en mitad de una calle a las afueras. Después de que Manolo hiciera según él “pipi” una de las que estaba comprando carne también, nos invitó a ver su casa y su futura nueva casa que se estaba construyendo justo detrás. No podíamos comunicarnos ya que ni ella ni su marido hablaban inglés ni por asomo, eran de las afueras de una aldea pero con los gestos nos basto, que buena gente. Un señor mayor, nos invitó a beber alcohol (anís) producido por él mismo, uff yo de solo olerlo me dejaba claro lo fuerte que iba a estar, Edu se atrevió con ello y luego le quemaba todo jeje. De ahí a un templo muy auténtico en la montaña … que me gustó mucho pero luego Manolo nos intento liar para comer en un sitio que se llevaría creo yo comisión, ya se lo advertí que no queríamos ni eso ni shopping. La lluvia se acrecentó y al final hablamos con Manolo para dar como concluido el día, otro día bien aprovechado y esta vez conseguimos mezclarnos bastante con ellos que es lo que a mi más me gusta.
Tras Lijiang, ciudad donde hemos pasado frío por la escasa ropa de abrigo que nos habíamos traído, ahora nos vamos a Xian, los Guerreros de Terracota esperan!

 

 

YANGSHUO

Después de realizar el descenso del río Li en barca de bamboo, llegamos a Yangshuo donde el calor y humedad tropical eran exagerados. Lo que es el centro del pueblo está totalmente dirigido a turistas tanto chinos como extranjeros. Yo lo calificaría del Benidorm chino. Todas las calles del centro están llenas de tiendas de souvenirs, restaurantes y tipo karaokes pero a Yangshuo no se va por eso o por lo menos yo no elegí ese destino por ello. A los pies del río Li, puedes apreciar como muchos de sus paisanos todavía siguen haciendo mucha vida alrededor de sus aguas: lavar la ropa, bañarse, la famosa pesca de cormoranes… desde la orilla de fondo más montañas kársicas y algún que otro búfalo.
Yangshuo es el destino perfecto para alquilar una bici, puedes escoger entre la de paseo para ir por el pueblo a lo que yo no le veo nada de atractivo o puedes alquilar una mountain bike e irte a recorrer caminos secundarios entre montañas, campos y aldeas que vayan surgiendo. La salida y ubicación de Yangshuo es un poco caótica pero luego ya, a partir de los 10-15′ de pedaleo los coches desaparecen, tan solo te puedes cruzar a aquellos que se dirijan hasta esos lugares y trabajadores de los campos en bici o moto. La verdad es que ver cómo trabajan los campos con sus sombreros de paja de pico, con las montañas al fondo, a mi me gustó bastante. Siempre te recomiendan la ruta que va hacia Moon Hill pero nosotros decidimos ir hacia otro lado para evitar el posible tránsito de turistas aunque no creo que fueran muchos, todos los chinos estaban derrochando entre las callejuelas de Yangshuo. De verdad, es alucinante lo poco que les gusta andar a estos chinos, tienen todo tipo de cochecillos eléctricos para que les trasladen hasta la puerta de todo, parece que no puedan caminar ni 200 metros, que barbaridad.
Al final, casi 6 horas de bici bajo un sol imponente que ha hecho que ahora mi piel caiga como la de las serpientes. No sé cuántos kilómetros realizaríamos, calculamos que unos 40-45, teniendo en cuenta que nos íbamos parando en muchos lugares que a nuestro paso iban apareciendo, uno de ellos, una bajada al río donde un antiguo paso estrecho cruzaba el río por el que podías pasar con cuidado de no resbalarte por las algas ya que no estaba más cubierto que unos 30 centímetros por el agua. En otro sitio dimos con otro paso donde solo llegaban barcos pero de lugareños que utilizaban como medio para ir a comprar a diferentes mercados… pasamos también por una aldea justo a las 11:30, hora a la que se ve que deben sacar los búfalos a la charca porque de repente en una callecita muy estrecha tuvimos que parar las bicis para que pudiera pasar uno, le seguimos y enseguida empezó el desfile, sus dueños empezaron a traer uno detrás de otro, era la hora del chapuzón. Un abuelo que vivía justo en frente estaba observándonos, le hicimos gracia, se ve que por allí no pasa mucho turista en bici y nos cortó una especie de uvas chinas de su árbol. Las habíamos visto en los puestos callejeros pero no las habíamos comprado y la verdad es que estaban bien buenas y después de tanto rato bajo el sol nos vinieron muy bien.
Ya de vuelta en Yangshuo, sin querer pasar la tarde entera por las calles del Benidorm chino nos fuimos a rodar y probamos de buena mano las tormentas del monzón en zona subtropical, a mitad del rodaje nos empezó a llover cosa mala pero a mi por lo menos me sentó genial.
Dado que es uno de los pueblo por el que más extranjeros pasan, algunas academias de jóvenes estudiantes chinos que dedican uno de sus meses de vacaciones a mejorar sus habilidades con la lengua inglesa, les hacen pasar un día en el pueblo para que puedan interactuar con nosotros. Para nosotros es algo pesado ir paseando y que continuamente te vayan llegando diferentes grupos de estudiantes preguntándote lo mismo pero después de un par de grupos ya les pillemos el tranquillo, les teníamos que hablar de Lola, enseñarle su invitación y ya se iban a buscar a otros. Os explico, resulta que Lola fue la primera que nos vino, nos explicó que estaba pasando un día aquí… la cuestión, nos invitaba a una fiesta que iban a tener esa tarde noche que organizaban para poder seguir interactuando con nosotros, fiesta a la que hubiéramos ido tan solo para reírnos un poco si no hubiera sido porque seguía diluviando. Pero nos reímos igualmente, me hizo escribirle y cantarle una canción famosa en nuestro país, esa era la prueba de que había estado hablando con nosotros, el grupo que más consiguiera, ganaba el juego.
La estancia en Yangshuo nos dio tiempo también para volver a Xinping y subir una de colina que muy poca gente sube porque no sabe que se puede, de hecho nosotros no buscábamos esa si no otra que salía ofrecida en muchos packs de excursiones y al final dimos con esta que, además de ser gratis, no te cruzabas a más de 3 ó 4. Su nombre es Laozhai Hill y desde su punto más alto las vistas de las montañas con el río y algunos de sus afluentes esta muy chulas. Tal vez no esté anunciada porque el camino por el que debes ascender es de aupa y además nosotros lo pillamos todo mojado por la tormenta de la noche anterior que lo hacía aún más peligroso pero espectacular y atractivo a la vez. Parecía como si fuéramos por plena selva en busca del Arca perdida como Indiana Jones. El caminito de unos 30 centímetros de ancho transcurría por piedras que para nada eran uniformes, hacia arriba, hacia abajo con cientos de escalones inclinadísimos en plenos giros. Hacia arriba todavía, hacia bajo… pero como no había prisa, con calma todo se consigue y las vistas y el peculiar camino merecieron la pena.
Ahora ya, después de todo esto y de haber degustado unos cuentos tipos diferentes de sus helados típicos de te verde, sus famosos claypots, las uvas… nos vamos hacia el aeropuerto a coger un vuelo interno (con tiempo los billetes de estos vuelos son muy parecidos a los de billetes de tren y el tiempo que uno ahorra después de haber vivido ya unos cuentos trenes litera chinos, es bastante), nuestro destino: Lijiang, una ciudad situada al oeste total del mapa de china, justo en la zona pre-Tibetana que la llaman ellos. Una ciudad situada a 2600 metros de altitud a los pies de una de las montañas más famosas de china, la montaña del Dragón de Jade. Pasamos del calor total, al calor húmedo del clima subtropical y ahora nos vamos a por el frío de la zona preTibetana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESCENSO DEL RÍO LI Y LLEGADA A YANGSHUO

El descenso del río Li es algo obligatorio para todo aquel que se encuentre en la zona, no se puede ir por los alrededores de Guilin sin admirar tal bello paisaje. Muchos turistas que tienen como siguiente destino Yangshuo utilizan el paseo como medio de transporte para llegar hasta allí y así matar dos de una, como nosotros íbamos a realizar.
Hay dos maneras de realizar el descenso en barco grande o en una barquita pequeña de bamboo donde solo pueden ir 4 personas, esta última fue nuestra opción, además de ser la más barata era la más auténtica y divertida.
Llegamos al punto de partida, una zona del río Li donde muchísimas barcas de bamboo nos esperaban, mientras que otras tantas ya ocupadas nos pasaban, habrían embarcado en un punto más arriba. Que guay! Yo no sé cuantas barquitas de bamboo habrían al alcance de mi vista pero pocas os aseguro que no, parecía que fuéramos a realizar una carrera de bamboo boats. El paisaje, una pasada, no paraban de aparecer ante nosotros montañas kársicas tipo a lo dibujos de Son Goku (viendo esto, seguro que sus creadores se inspiraron en estos paisajes, porque es tal cual).
El paseo en barca duró 2h, acabamos en Xinping pueblo, allí estaba nuestro autobús supuestamente esperándonos y así fue, pero para llegar a él telita. Teníamos instrucciones de una vez llegásemos ir a la estación de autobuses que estaría allí, la cosa fue que tardamos en encontrar la estación unos 20′, venga a preguntar pero al final llegamos. Al haber elegido la barquita de bamboo conllevaba bajar en Xinping pero luego te llevaban en autobús supuestamente hasta Yangshuo y digo supuestamente porque de los 9 extranjeros que éramos entre los chinos, el guía nos empezó a rayar que de ahí a Yangshuo teníamos que ir en bus pero público porque él se iba por la tarde a guiar una excursión a otro pueblo, que podíamos pagar e ir también pero ninguno lo hizo. Después de alterarnos un poco y seguir sin entender aquello y yo ya cada vez más cabreada le dije, me lo vas a pagar tú entonces porque yo he pagado por esto. Y empezó a darles dinero a 5 de los extranjeros para pagar el autobús que les llevaría de Xinping a Yangshuo y a nosotros y otros dos no. Como comprenderéis mi enfado… y enseguida sigilosamente sin que se enteran esos 5 nos dijo que nosotros no nos preocupásemos que sí que nos iban a llevar hasta allí con el autobús, es más nos llevó y nos acompañó hasta nuestro hostel. No les quiso llevar yo creo porque a nuestro bus además se subieron un grupo de chinos nuevos y no cabía ni un alfiler.

 

 

 

 

 

GUILING

Después de 15h más de tren litera con transbordo incluido un tanto apurado. Como os dije aquí en china aunque vengas con los billetes reservados como os dije tienes que canjearlos en las taquillas con el número de reserva de los billetes. Pues bien en Zhangiajie resultó que la taquilla no estaba dentro, llegados con el tiempo justo, la estación resultó ser más grande de lo esperado y como no, ninguno de los trabajadores sabía inglés, para ser más eficientes me fui yo corriendo a buscarla fuera ya que para ello como no, debía volver a pasar el control de seguridad y ahí estaba, fuera a la derecha. Elegí una fila y con gestos traté de explicar a los chinos presentes que me iba a colar sí o sí porque tenía que irme al tren ya, a uno no le hizo mucha gracia pero bueno, esperé a que pasara y luego ya yo. La chica me quiso dar los del segundo trayecto también pero por no ser la estación de origen debía pagar una penalización de CNY 10 que no es nada, 1’30 euros que hubiera pagado si hubiese llevado el dinero conmigo tan solo para evitar posibles improvistos como resultó pasar. El primer tren a poco de Lizhou, donde teníamos que realizar el transbordo, se fue parando mucho y finalmente, 1h30′ de retraso, vamos que de nuevo a la carrera en busca de las taquillas a canjear billetes porque quedaban 20′ para la salida del segundo, suerte que la encontramos a la primera y sin colas, claro, eran las 5 de la mañana jeje.
Llegamos a nuestro destino, Guiling sobre las 9 de la mañana, ciudad caótica en toda regla, la estación de tren y de autobuses están juntas y el caos total se concentra ahí. Puestos de venta de todo tipo… muchísimas motos (por cierto creo que no os he dicho aún que casi todas son eléctricas y no hacen ruido, menos mal), coches… Pero no hay otra opción más que venir hasta aquí si uno quiere ir a las famosas terrazas de arroz de Longshen, Dazhai, realizar el descenso en barco de bamboo por el conocido río Li entre sus peculiares montañas kársicas… aún así si buscais, se dice que Guiling es una de las ciudades más bellas de China por estar rodeada de “hills” (las colinas) como la Colina del Elefante… que sí, esa es muy bonita y un paseo por el parque de las dos pagodas anocheciendo para verlas normal y encendidas, acabando con una vuelta por el mercado que montan todas las noches en su alrededor está bien pero más, sobra. Así que con un día tuvimos hasta horas de sobra para descansar e irnos a ha hacer un rodajito por el borde del río y el parque sobre las 16h, que a esa hora los chinos se esconden del calor que hace aquí.
Tras unas horas en Guilin nos dimos cuenta que el clima había cambiado, seguía haciendo mucho calor pero además la humedad era exagerada, luego ya leí que la región donde nos encontrábamos a parte de verse influenciada por el monzón como el resto de china consecuencia de estar aquí en el mes de agosto, se encuentra en zona subtropical y la humedad que alcanza cada día es de hasta el 90%, una barbaridad.
En el hostel donde nos alojamos por fin damos con guiris y 4 de ellos, españoles, porque en shangai vimos muy muy poquitos a pesar de ser una gran y aclamada ciudad y en Zhangiajie, solo vimos a 2 guiris. Agradable poder conversar en tu idioma tranquilamente sobre los lugares de donde vienes, vas… y todos coincidimos en lo mismo, todo el turismo es turismo nacional chino, extranjeros a cuentagotas, algo que a mi me sorprendió mucho pero que aquí en la zona entre Guilin y Yangshuo (uno de nuestro próximos destinos), sería donde más veríamos, fuera de ahí de nuevo solitos.

 

Después de ver que esta ciudad no nos podía dar más, realizamos las averiguaciones pertinentes para salir al día siguiente a primera hora hacia las terrazas de arroz de Longshen y según lo que nos habían dicho los españoles…nos iba a encantar.

 

 

 

LAS TERRAZAS DE ARROZ DE LONGSHEN & DAZHAI

En china aunque creas que estas cerca de algo nunca es así, no fue nada difícil llegar a las terrazas de arroz, tan solo otro autobús, otras 2h30′. Teníamos el número apuntado del autobús que debíamos buscar en la estación, nos habían dicho que la salida era a las 8:30h y así hubiese sido si 3 chinas hubieran llegado a hora porque estábamos todo el autobús esperándolas. En España se hubieran quedado en tierra pero aquí no sé cómo el conductor tenía su teléfono y no paraba de llamarlas a ver por dónde andaban hasta que llegaron. Tras un camino que cada vez me iba gustando más, atravesando aldeas, ríos, montañas y cada vez más campos y terrazas de arroz llegamos. Y justo nada más poner un pie en el suelo, un montón de mujeres vestidas con los trajes típicos de esa región y con una gran cesta vacía de mimbre a la espalda, nos atacarón para que les dejásemos nuestras mochila dentro para que ellas nos las llevasen, claro está que pagando, lo que te piden no es nada comparado con lo que muchos turistas en su casi totalidad chinos les hacían llevar. La verdad que más de una vez, estuve yo a punto de ayudarles a llevar el equipaje de los chinos porque muchas eran demasiado mayores para seguir realizando tal trabajo. A simple vista parece una exageración pero si vierais por donde y hasta donde lo tenían que llevar… todo, todo, escaleras arriba y abajo, a ver si no se me olvida adjuntaros una foto. Pero hay gente que no le llega con cargar a estas mujeres con las maletas de ruedas a la espalda de si mismo si que piensa pues si le meto la de mi mujer e hija a la misma solo pagamos a una en lugar de a tres, y ala la pobre mujer que no mide más de 1’5m para arriba con todo. Y no acaba aquí la cosa, todavía quedan chinos y digo chinos igual que antes porque solo les vi a ellos (ningún occidental) que ven las escaleras y dicen uff esto me va a hacer sudar, a mi que me lleven también, entonces aparecen dos señores con la sillita con la que llevaban a los reyes antiguamente y le dicen, sube que te llevo y ale para arriba con el chino que no pesa poco a cuestas. Porque de esto debemos hablar otro día, en China las tradiciones se mantienen pero su nivel económico aumenta y en consecuencia puedo aseguraros que no paran de comer, cada vez son más grandes, muchos ya obesos.
Volviendo, nosotros ya a sabiendas de ello, dejamos las mochilas grandes en Guiling y solo nos fuimos con lo imprescindible para dos días. No sabíamos muy bien cómo llegar a Dazhai, nuestra aldea donde nos íbamos a alojar, empezamos a caminar y enseguida un cartel indicaba el camino a seguir hacia Dazhai. De repente dos montañas dieron paso a un paisaje precioso, que pasada dije jeje menuda impresión, mucho mejor de lo que la televisión me había transmitido cuando lo había visto en documentales. Era pronto así que decidimos ir al hotel a realizar el chick-in y luego ya iríamos a dar una vuelta. Habíamos cogido el hotel la noche de antes así que no pudimos imprimir plano de indicaciones, lo único que sabíamos era que estaba arriba del todo y que tenía las mejores vistas o eso decía en internet además del aviso que se tardaba 40′ en llegar una vez en el pueblo, así que empezamos a subir escaleras hacia arriba fijándonos en algunos que nos íbamos cruzando pero no era ninguno, tras un buen rato preguntamos y nos seguían indicando montaña arriba, yo flipaba, dónde está el hotel?? bueno no pasa nada, utilizamos todo lo que estamos haciendo como ruta porque si teníamos que volver a subir todo de nuevo… al final tras 1h y un poco de subir y subir (eso sí, por un paisaje alucinante), llegamos y como no, tras hablar con el chico nos evidenció que nos habíamos equivocado de camino jeje habíamos ido por el largo y el más inclinado, no pasa nada dijimos jeje. Una buena ducha y primero a disfrutar de las vistas desde el Hostel, eran espectaculares y luego ya a seguir paseando por la zona, escalerita para arriba, escalerita para abajo con la inseparable botella de agua porque este clima te mata.
Sin motos, sin coches, sin taxis, sin tuc-tucs, sin aglomeraciones de gente… tan solo rodeados de algunos pocos turistas más, llegó la noche en su tranquilidad absoluta. Un bol de Noddels chinos, estos que les hechas agua caliente y se hacen en un periquete y que como le eches el picante no se los come ni su tía y un par de partiditas al billar, noche perfecta en la montaña.
Aquí amanece y anochece muy temprano por lo que la tónica habitual a seguir es no acostarse muy tarde y levantarse pronto, no es difícil ya que la propia luz cuando entra por la ventana no tarda en despertarte o por lo menos a mí. Lo primero hoy, ver amanecer, situarse en una buena zona con unas buenas vistas y a disfrutar de los primeros rayos de sol sobre las terrazas de arroz con un color diferente. Y luego un rodajito, y vaya con el rodajito, menudo puerto de montaña. Nos sirvió para darnos cuenta de que pronto, en cuestión de dos años esta zona estará explotada turísticamente, resultó que nos fuimos por un camino que iba a ser una futura carretera para acceder a la zona, con muchos hoteles a sus pies, como pudimos observar las obran no van a mal ritmo, estos chinos… espero que sepan preservar toda su riqueza natural porque he visto ya bastantes camiones llenos de troncos de bambú y no me hace nada de gracia a no ser que provengan de plantaciones específicas con ese fin.
Tras unas largas cuestas, no lo desmiento, un par de veces me tocó andar un pelín porque telita con el puerto de montaña.
Ducha, yo no sé cuántas veces me ducho aquí en china, cada vez que llego al hostel creo y a desayunar bien, tranquilamente en la terraza con los arroces al fondo.
Después continuamos recorriendo caminos, esta vez hicimos la ruta circular, bajamos hasta el pueblo y subimos por el otro lado, pero con parada en una parte del río a la que le echamos el ojo el día anterior. Sacamos las sandalias de tiras y para adentro, que fresquita! Y como era bastante accesible, decidimos irnos a contra corriente río arriba y ahí nos quedamos en una zona escondida disfrutando del agua. Escondida aparentemente porque un par de señores del campo de la zona aparecieron cortando hierba y nos metieron un susto de los buenos pero solo eso jeje.
De vuelta en el hostel, un plato de arroz con vegetales y huevo, mi plato estrella aquí en china, voy a llegar con cara de grano de arroz, por 2e y mochilas a la espalda a bajar escaleras que nos esperaba una noche de tránsito de nuevo en Guiling pero esta vez el trayecto en autobús fue bastante especial.
A los 20′ de nuestra salida, llegamos a un atasco, justo a 100m delante nuestra. Un autobús había chocado con un coche y aparentemente por la nube de humo negro que ascendía la cosa iba para largo. Nuestro conductor fue abispado y enseguida realizó en el sitio un cambio de sentido para ir por una carretera alternativa, estrecha con continuas curvas a una altura muy considerable, después de ver como cogía las curvas… hubiéramos preferido esperar sin problemas para continuar por la carretera buena, esas sensaciones en la carretera no me gusta nada vivirlas. Edu estaba flipando, yo después de experimentar trayectos similares y peores en la India, Kenia… ya sabía de qué iba el asunto pero aún así odio esos momentos, apunto estuve de pegarle varios gritos al conductor para que se relajase un poquito.
Por fin llegamos, sanos y salvos a Guilin, con ganas de ver lo que nos iba a deparar el día siguiente con nuestro paseo por el río Li y llegada a Yangshuo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ZHANGIAJIE. CUEVAS DE HUANGLONG & MONTAÑA DE TIANMEN

CUEVAS DE HUANGLONG
Al día siguiente del susto del mono y con los billetes y dinero a buen recaudo nos fuimos a disfrutar de otro de los entornos de la zona, esta vez tocaban las cuevas más impresionantes de China, las cuevas de Huanglong, conocidas también por las cuevas del Dragón Amarillo.
Llegamos a ellas después de dos autobuses típicos chinos y un trayecto en total de 50′ apróx. Fuera de las mismas la zona era muy bonita con muchas cosas curiosas que ver como una red de norias de agua antiguas o un típico poblado antiguo chino.
Las cuevas disponen de 4 pisos por los que los caminos parecen interminables, estuvimos dentro de las mismas 2h30′ sin repetir escenario. Había espacios que se abrían de manera impresionante llegando a alcanzar los 140m de altura y de largo a saber. Innumerables estalactitas y estalagmitas de todos los tamaños, altura y formas y un paseo en barca muy bonito hizo que este lugar nos fuera cautivando cada vez más.
Luego nos fuimos a descansar un poco y cuando el calor ya había bajado algo nos fuimos a correr por el paseo que bordeaba el río, a pesar de que era ya casi de noche, el calor y sobretodo la humedad era muy alta. La gente no paraba de decir “uooo” cuando pasábamos por el lado, todos ellos iban paseando pero ninguno corriendo, se ve que a pesar de tener muy buenos corredores de maratón y marchadores como han demostrado en tantos campeonatos del mundo y olimpiadas, en China la fiebre del running no ha llegado, por ahora solo taichi y andar.
Y para cenar de nuevo al sitio de ayer, cuando das con algo bueno y barato no merece la pena cambiar, aunque esta vez quisimos experimentar y nos salio mal la jugada. Le tratamos de explicar con señas que queríamos un plato de arroz blanco por un lado y otro de verduras salteadas con pollo por otro lado para mezclarnoslo a nuestro gusto como habíamos visto que lo hacían muchos de ellos. Nos hizo que nos metiéramos en la cocina con ella para señalarle las verduras y carne que queríamos. Y finalmente nos trajo un plato de arroz gigante mezclado con trozos de pollo y una verdura, otro de zanahoria con carne y otro con judías, osea, una barbaridad de comida que nos salió por el doble de lo que esperábamos pero como también era el doble de comida, le pedimos que nos metiera todo lo que nos había sobrado en algo para llevar y sin problema, incluso nos dio otros palitos nuevos. Ya teníamos comida para mañana, así que al final no salió mal la cosa.
MONTAÑA DE TIANMEN
Esta vez no íbamos a llegar al lugar en autobús si no en teleférico, y no en uno cualquiera si no en el teleférico más largo del mundo que sube por una montaña. Y yo, con un vértigo… pero bueno lo supe llevar mejor que la que tenía enfrente que la pobre acabó vomitando jeje, lo mejor es mirar hacia arriba, hacia el destino, hacia abajo mal!. Lo cogimos desde la ciudad, justo detrás de nuestro hostel y estuvimos casi 20′ en él subiendo para arriba por montañas, hasta llegar a lo alto de la conocida montaña de Tianmen. Una montaña con unas vistas espectaculares, esta vez sin monos, por los que se puede discurrir bajando y subiendo escaleras también, pero la gente va por los pasillos construidos a posta que bordean la montaña, unos caminos suspendidos en lo alto, de un metro y medio de ancho que van bordeando la montaña haciéndote sentir que estás suspendido en el aire. A medida que vas recorriendo caminos vas encontrándote con algunos espacios de culto llenos de tiras rojas colgadas de los árboles que dejan que se lleve el viento sus oraciones… uno de los pasillos que atraviesas en una de las zonas, es de suelo transparente para hacer la sensación todavía más impresionante. También se puede visitar el Templo de Tianmen, para llegar a él tienes que llegar hasta arriba del todo y pasar un puente de madera muy largo. El templo es impresionante, muy grande y muy bonito. Tiene como si fuesen cuatro pisos que ascienden llenos de templos por los que ir subiendo con sus budas, los cuatro reyes guerreros… nos gustó mucho, e incluso pudimos ver a algunos monjes pasar.
Y para acabar, bajamos hasta la Ventana del Cielo, una abertura gigante en lo alto de un pico de una montaña a la que se llega después de subir casi otros 1000 escalones de una inclinación muy considerable y esta vez conté los escalones en la bajada. Antes de subirlos decidimos comer, las sobras de ayer nos sentaron genial. Y luego en lugar de subir como las personas normales, tranquilamente en media hora, parándote cada x para descansar, no, nosotros a batir el tiempo récord, aunque no lo hicimos corriendo porque ya hubiéramos llamado mucho la atención, teniendo en cuenta que solo habían por ahí 4 guiris más (no entiendo como no hay más “no chinos” por todos estos lugares que estamos visitando, siempre había pensado que mucha gente viajaba a china), lo hicimos a paso ligero y “solo” tardamos 8’30», todos se nos quedaban mirando y es que ellos cada x se tenían que parar a descansar, eso sí, la bajada ya la hicimos más tranquila porque la inclinación era de aupa y solo faltaba un mal apoyo para que llegases abajo en tiempo récord de la leche que te metieses.
Muy guay Zhangiajie y eso que todavía nos quedó un par de paisajes que descubrir como el Lago Begong pero teniendo en cuenta que nuestra próxima parada iba a ser Guilin que ya tenía río… no pasaba nada.

 

Check out realizado, de nuevo al tren y esta vez nos tocaba realizar transbordo.