ZHANGIAJIE. CUEVAS DE HUANGLONG & MONTAÑA DE TIANMEN

CUEVAS DE HUANGLONG
Al día siguiente del susto del mono y con los billetes y dinero a buen recaudo nos fuimos a disfrutar de otro de los entornos de la zona, esta vez tocaban las cuevas más impresionantes de China, las cuevas de Huanglong, conocidas también por las cuevas del Dragón Amarillo.
Llegamos a ellas después de dos autobuses típicos chinos y un trayecto en total de 50′ apróx. Fuera de las mismas la zona era muy bonita con muchas cosas curiosas que ver como una red de norias de agua antiguas o un típico poblado antiguo chino.
Las cuevas disponen de 4 pisos por los que los caminos parecen interminables, estuvimos dentro de las mismas 2h30′ sin repetir escenario. Había espacios que se abrían de manera impresionante llegando a alcanzar los 140m de altura y de largo a saber. Innumerables estalactitas y estalagmitas de todos los tamaños, altura y formas y un paseo en barca muy bonito hizo que este lugar nos fuera cautivando cada vez más.
Luego nos fuimos a descansar un poco y cuando el calor ya había bajado algo nos fuimos a correr por el paseo que bordeaba el río, a pesar de que era ya casi de noche, el calor y sobretodo la humedad era muy alta. La gente no paraba de decir “uooo” cuando pasábamos por el lado, todos ellos iban paseando pero ninguno corriendo, se ve que a pesar de tener muy buenos corredores de maratón y marchadores como han demostrado en tantos campeonatos del mundo y olimpiadas, en China la fiebre del running no ha llegado, por ahora solo taichi y andar.
Y para cenar de nuevo al sitio de ayer, cuando das con algo bueno y barato no merece la pena cambiar, aunque esta vez quisimos experimentar y nos salio mal la jugada. Le tratamos de explicar con señas que queríamos un plato de arroz blanco por un lado y otro de verduras salteadas con pollo por otro lado para mezclarnoslo a nuestro gusto como habíamos visto que lo hacían muchos de ellos. Nos hizo que nos metiéramos en la cocina con ella para señalarle las verduras y carne que queríamos. Y finalmente nos trajo un plato de arroz gigante mezclado con trozos de pollo y una verdura, otro de zanahoria con carne y otro con judías, osea, una barbaridad de comida que nos salió por el doble de lo que esperábamos pero como también era el doble de comida, le pedimos que nos metiera todo lo que nos había sobrado en algo para llevar y sin problema, incluso nos dio otros palitos nuevos. Ya teníamos comida para mañana, así que al final no salió mal la cosa.
MONTAÑA DE TIANMEN
Esta vez no íbamos a llegar al lugar en autobús si no en teleférico, y no en uno cualquiera si no en el teleférico más largo del mundo que sube por una montaña. Y yo, con un vértigo… pero bueno lo supe llevar mejor que la que tenía enfrente que la pobre acabó vomitando jeje, lo mejor es mirar hacia arriba, hacia el destino, hacia abajo mal!. Lo cogimos desde la ciudad, justo detrás de nuestro hostel y estuvimos casi 20′ en él subiendo para arriba por montañas, hasta llegar a lo alto de la conocida montaña de Tianmen. Una montaña con unas vistas espectaculares, esta vez sin monos, por los que se puede discurrir bajando y subiendo escaleras también, pero la gente va por los pasillos construidos a posta que bordean la montaña, unos caminos suspendidos en lo alto, de un metro y medio de ancho que van bordeando la montaña haciéndote sentir que estás suspendido en el aire. A medida que vas recorriendo caminos vas encontrándote con algunos espacios de culto llenos de tiras rojas colgadas de los árboles que dejan que se lleve el viento sus oraciones… uno de los pasillos que atraviesas en una de las zonas, es de suelo transparente para hacer la sensación todavía más impresionante. También se puede visitar el Templo de Tianmen, para llegar a él tienes que llegar hasta arriba del todo y pasar un puente de madera muy largo. El templo es impresionante, muy grande y muy bonito. Tiene como si fuesen cuatro pisos que ascienden llenos de templos por los que ir subiendo con sus budas, los cuatro reyes guerreros… nos gustó mucho, e incluso pudimos ver a algunos monjes pasar.
Y para acabar, bajamos hasta la Ventana del Cielo, una abertura gigante en lo alto de un pico de una montaña a la que se llega después de subir casi otros 1000 escalones de una inclinación muy considerable y esta vez conté los escalones en la bajada. Antes de subirlos decidimos comer, las sobras de ayer nos sentaron genial. Y luego en lugar de subir como las personas normales, tranquilamente en media hora, parándote cada x para descansar, no, nosotros a batir el tiempo récord, aunque no lo hicimos corriendo porque ya hubiéramos llamado mucho la atención, teniendo en cuenta que solo habían por ahí 4 guiris más (no entiendo como no hay más “no chinos” por todos estos lugares que estamos visitando, siempre había pensado que mucha gente viajaba a china), lo hicimos a paso ligero y “solo” tardamos 8’30», todos se nos quedaban mirando y es que ellos cada x se tenían que parar a descansar, eso sí, la bajada ya la hicimos más tranquila porque la inclinación era de aupa y solo faltaba un mal apoyo para que llegases abajo en tiempo récord de la leche que te metieses.
Muy guay Zhangiajie y eso que todavía nos quedó un par de paisajes que descubrir como el Lago Begong pero teniendo en cuenta que nuestra próxima parada iba a ser Guilin que ya tenía río… no pasaba nada.

 

Check out realizado, de nuevo al tren y esta vez nos tocaba realizar transbordo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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