LAS TERRAZAS DE ARROZ DE LONGSHEN & DAZHAI

En china aunque creas que estas cerca de algo nunca es así, no fue nada difícil llegar a las terrazas de arroz, tan solo otro autobús, otras 2h30′. Teníamos el número apuntado del autobús que debíamos buscar en la estación, nos habían dicho que la salida era a las 8:30h y así hubiese sido si 3 chinas hubieran llegado a hora porque estábamos todo el autobús esperándolas. En España se hubieran quedado en tierra pero aquí no sé cómo el conductor tenía su teléfono y no paraba de llamarlas a ver por dónde andaban hasta que llegaron. Tras un camino que cada vez me iba gustando más, atravesando aldeas, ríos, montañas y cada vez más campos y terrazas de arroz llegamos. Y justo nada más poner un pie en el suelo, un montón de mujeres vestidas con los trajes típicos de esa región y con una gran cesta vacía de mimbre a la espalda, nos atacarón para que les dejásemos nuestras mochila dentro para que ellas nos las llevasen, claro está que pagando, lo que te piden no es nada comparado con lo que muchos turistas en su casi totalidad chinos les hacían llevar. La verdad que más de una vez, estuve yo a punto de ayudarles a llevar el equipaje de los chinos porque muchas eran demasiado mayores para seguir realizando tal trabajo. A simple vista parece una exageración pero si vierais por donde y hasta donde lo tenían que llevar… todo, todo, escaleras arriba y abajo, a ver si no se me olvida adjuntaros una foto. Pero hay gente que no le llega con cargar a estas mujeres con las maletas de ruedas a la espalda de si mismo si que piensa pues si le meto la de mi mujer e hija a la misma solo pagamos a una en lugar de a tres, y ala la pobre mujer que no mide más de 1’5m para arriba con todo. Y no acaba aquí la cosa, todavía quedan chinos y digo chinos igual que antes porque solo les vi a ellos (ningún occidental) que ven las escaleras y dicen uff esto me va a hacer sudar, a mi que me lleven también, entonces aparecen dos señores con la sillita con la que llevaban a los reyes antiguamente y le dicen, sube que te llevo y ale para arriba con el chino que no pesa poco a cuestas. Porque de esto debemos hablar otro día, en China las tradiciones se mantienen pero su nivel económico aumenta y en consecuencia puedo aseguraros que no paran de comer, cada vez son más grandes, muchos ya obesos.
Volviendo, nosotros ya a sabiendas de ello, dejamos las mochilas grandes en Guiling y solo nos fuimos con lo imprescindible para dos días. No sabíamos muy bien cómo llegar a Dazhai, nuestra aldea donde nos íbamos a alojar, empezamos a caminar y enseguida un cartel indicaba el camino a seguir hacia Dazhai. De repente dos montañas dieron paso a un paisaje precioso, que pasada dije jeje menuda impresión, mucho mejor de lo que la televisión me había transmitido cuando lo había visto en documentales. Era pronto así que decidimos ir al hotel a realizar el chick-in y luego ya iríamos a dar una vuelta. Habíamos cogido el hotel la noche de antes así que no pudimos imprimir plano de indicaciones, lo único que sabíamos era que estaba arriba del todo y que tenía las mejores vistas o eso decía en internet además del aviso que se tardaba 40′ en llegar una vez en el pueblo, así que empezamos a subir escaleras hacia arriba fijándonos en algunos que nos íbamos cruzando pero no era ninguno, tras un buen rato preguntamos y nos seguían indicando montaña arriba, yo flipaba, dónde está el hotel?? bueno no pasa nada, utilizamos todo lo que estamos haciendo como ruta porque si teníamos que volver a subir todo de nuevo… al final tras 1h y un poco de subir y subir (eso sí, por un paisaje alucinante), llegamos y como no, tras hablar con el chico nos evidenció que nos habíamos equivocado de camino jeje habíamos ido por el largo y el más inclinado, no pasa nada dijimos jeje. Una buena ducha y primero a disfrutar de las vistas desde el Hostel, eran espectaculares y luego ya a seguir paseando por la zona, escalerita para arriba, escalerita para abajo con la inseparable botella de agua porque este clima te mata.
Sin motos, sin coches, sin taxis, sin tuc-tucs, sin aglomeraciones de gente… tan solo rodeados de algunos pocos turistas más, llegó la noche en su tranquilidad absoluta. Un bol de Noddels chinos, estos que les hechas agua caliente y se hacen en un periquete y que como le eches el picante no se los come ni su tía y un par de partiditas al billar, noche perfecta en la montaña.
Aquí amanece y anochece muy temprano por lo que la tónica habitual a seguir es no acostarse muy tarde y levantarse pronto, no es difícil ya que la propia luz cuando entra por la ventana no tarda en despertarte o por lo menos a mí. Lo primero hoy, ver amanecer, situarse en una buena zona con unas buenas vistas y a disfrutar de los primeros rayos de sol sobre las terrazas de arroz con un color diferente. Y luego un rodajito, y vaya con el rodajito, menudo puerto de montaña. Nos sirvió para darnos cuenta de que pronto, en cuestión de dos años esta zona estará explotada turísticamente, resultó que nos fuimos por un camino que iba a ser una futura carretera para acceder a la zona, con muchos hoteles a sus pies, como pudimos observar las obran no van a mal ritmo, estos chinos… espero que sepan preservar toda su riqueza natural porque he visto ya bastantes camiones llenos de troncos de bambú y no me hace nada de gracia a no ser que provengan de plantaciones específicas con ese fin.
Tras unas largas cuestas, no lo desmiento, un par de veces me tocó andar un pelín porque telita con el puerto de montaña.
Ducha, yo no sé cuántas veces me ducho aquí en china, cada vez que llego al hostel creo y a desayunar bien, tranquilamente en la terraza con los arroces al fondo.
Después continuamos recorriendo caminos, esta vez hicimos la ruta circular, bajamos hasta el pueblo y subimos por el otro lado, pero con parada en una parte del río a la que le echamos el ojo el día anterior. Sacamos las sandalias de tiras y para adentro, que fresquita! Y como era bastante accesible, decidimos irnos a contra corriente río arriba y ahí nos quedamos en una zona escondida disfrutando del agua. Escondida aparentemente porque un par de señores del campo de la zona aparecieron cortando hierba y nos metieron un susto de los buenos pero solo eso jeje.
De vuelta en el hostel, un plato de arroz con vegetales y huevo, mi plato estrella aquí en china, voy a llegar con cara de grano de arroz, por 2e y mochilas a la espalda a bajar escaleras que nos esperaba una noche de tránsito de nuevo en Guiling pero esta vez el trayecto en autobús fue bastante especial.
A los 20′ de nuestra salida, llegamos a un atasco, justo a 100m delante nuestra. Un autobús había chocado con un coche y aparentemente por la nube de humo negro que ascendía la cosa iba para largo. Nuestro conductor fue abispado y enseguida realizó en el sitio un cambio de sentido para ir por una carretera alternativa, estrecha con continuas curvas a una altura muy considerable, después de ver como cogía las curvas… hubiéramos preferido esperar sin problemas para continuar por la carretera buena, esas sensaciones en la carretera no me gusta nada vivirlas. Edu estaba flipando, yo después de experimentar trayectos similares y peores en la India, Kenia… ya sabía de qué iba el asunto pero aún así odio esos momentos, apunto estuve de pegarle varios gritos al conductor para que se relajase un poquito.
Por fin llegamos, sanos y salvos a Guilin, con ganas de ver lo que nos iba a deparar el día siguiente con nuestro paseo por el río Li y llegada a Yangshuo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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