YANGSHUO

Después de realizar el descenso del río Li en barca de bamboo, llegamos a Yangshuo donde el calor y humedad tropical eran exagerados. Lo que es el centro del pueblo está totalmente dirigido a turistas tanto chinos como extranjeros. Yo lo calificaría del Benidorm chino. Todas las calles del centro están llenas de tiendas de souvenirs, restaurantes y tipo karaokes pero a Yangshuo no se va por eso o por lo menos yo no elegí ese destino por ello. A los pies del río Li, puedes apreciar como muchos de sus paisanos todavía siguen haciendo mucha vida alrededor de sus aguas: lavar la ropa, bañarse, la famosa pesca de cormoranes… desde la orilla de fondo más montañas kársicas y algún que otro búfalo.
Yangshuo es el destino perfecto para alquilar una bici, puedes escoger entre la de paseo para ir por el pueblo a lo que yo no le veo nada de atractivo o puedes alquilar una mountain bike e irte a recorrer caminos secundarios entre montañas, campos y aldeas que vayan surgiendo. La salida y ubicación de Yangshuo es un poco caótica pero luego ya, a partir de los 10-15′ de pedaleo los coches desaparecen, tan solo te puedes cruzar a aquellos que se dirijan hasta esos lugares y trabajadores de los campos en bici o moto. La verdad es que ver cómo trabajan los campos con sus sombreros de paja de pico, con las montañas al fondo, a mi me gustó bastante. Siempre te recomiendan la ruta que va hacia Moon Hill pero nosotros decidimos ir hacia otro lado para evitar el posible tránsito de turistas aunque no creo que fueran muchos, todos los chinos estaban derrochando entre las callejuelas de Yangshuo. De verdad, es alucinante lo poco que les gusta andar a estos chinos, tienen todo tipo de cochecillos eléctricos para que les trasladen hasta la puerta de todo, parece que no puedan caminar ni 200 metros, que barbaridad.
Al final, casi 6 horas de bici bajo un sol imponente que ha hecho que ahora mi piel caiga como la de las serpientes. No sé cuántos kilómetros realizaríamos, calculamos que unos 40-45, teniendo en cuenta que nos íbamos parando en muchos lugares que a nuestro paso iban apareciendo, uno de ellos, una bajada al río donde un antiguo paso estrecho cruzaba el río por el que podías pasar con cuidado de no resbalarte por las algas ya que no estaba más cubierto que unos 30 centímetros por el agua. En otro sitio dimos con otro paso donde solo llegaban barcos pero de lugareños que utilizaban como medio para ir a comprar a diferentes mercados… pasamos también por una aldea justo a las 11:30, hora a la que se ve que deben sacar los búfalos a la charca porque de repente en una callecita muy estrecha tuvimos que parar las bicis para que pudiera pasar uno, le seguimos y enseguida empezó el desfile, sus dueños empezaron a traer uno detrás de otro, era la hora del chapuzón. Un abuelo que vivía justo en frente estaba observándonos, le hicimos gracia, se ve que por allí no pasa mucho turista en bici y nos cortó una especie de uvas chinas de su árbol. Las habíamos visto en los puestos callejeros pero no las habíamos comprado y la verdad es que estaban bien buenas y después de tanto rato bajo el sol nos vinieron muy bien.
Ya de vuelta en Yangshuo, sin querer pasar la tarde entera por las calles del Benidorm chino nos fuimos a rodar y probamos de buena mano las tormentas del monzón en zona subtropical, a mitad del rodaje nos empezó a llover cosa mala pero a mi por lo menos me sentó genial.
Dado que es uno de los pueblo por el que más extranjeros pasan, algunas academias de jóvenes estudiantes chinos que dedican uno de sus meses de vacaciones a mejorar sus habilidades con la lengua inglesa, les hacen pasar un día en el pueblo para que puedan interactuar con nosotros. Para nosotros es algo pesado ir paseando y que continuamente te vayan llegando diferentes grupos de estudiantes preguntándote lo mismo pero después de un par de grupos ya les pillemos el tranquillo, les teníamos que hablar de Lola, enseñarle su invitación y ya se iban a buscar a otros. Os explico, resulta que Lola fue la primera que nos vino, nos explicó que estaba pasando un día aquí… la cuestión, nos invitaba a una fiesta que iban a tener esa tarde noche que organizaban para poder seguir interactuando con nosotros, fiesta a la que hubiéramos ido tan solo para reírnos un poco si no hubiera sido porque seguía diluviando. Pero nos reímos igualmente, me hizo escribirle y cantarle una canción famosa en nuestro país, esa era la prueba de que había estado hablando con nosotros, el grupo que más consiguiera, ganaba el juego.
La estancia en Yangshuo nos dio tiempo también para volver a Xinping y subir una de colina que muy poca gente sube porque no sabe que se puede, de hecho nosotros no buscábamos esa si no otra que salía ofrecida en muchos packs de excursiones y al final dimos con esta que, además de ser gratis, no te cruzabas a más de 3 ó 4. Su nombre es Laozhai Hill y desde su punto más alto las vistas de las montañas con el río y algunos de sus afluentes esta muy chulas. Tal vez no esté anunciada porque el camino por el que debes ascender es de aupa y además nosotros lo pillamos todo mojado por la tormenta de la noche anterior que lo hacía aún más peligroso pero espectacular y atractivo a la vez. Parecía como si fuéramos por plena selva en busca del Arca perdida como Indiana Jones. El caminito de unos 30 centímetros de ancho transcurría por piedras que para nada eran uniformes, hacia arriba, hacia abajo con cientos de escalones inclinadísimos en plenos giros. Hacia arriba todavía, hacia bajo… pero como no había prisa, con calma todo se consigue y las vistas y el peculiar camino merecieron la pena.
Ahora ya, después de todo esto y de haber degustado unos cuentos tipos diferentes de sus helados típicos de te verde, sus famosos claypots, las uvas… nos vamos hacia el aeropuerto a coger un vuelo interno (con tiempo los billetes de estos vuelos son muy parecidos a los de billetes de tren y el tiempo que uno ahorra después de haber vivido ya unos cuentos trenes litera chinos, es bastante), nuestro destino: Lijiang, una ciudad situada al oeste total del mapa de china, justo en la zona pre-Tibetana que la llaman ellos. Una ciudad situada a 2600 metros de altitud a los pies de una de las montañas más famosas de china, la montaña del Dragón de Jade. Pasamos del calor total, al calor húmedo del clima subtropical y ahora nos vamos a por el frío de la zona preTibetana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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