XIAN

Llegamos a Xian, esta vez es de noche pero un autobús nos lleva a nuestro hostel que por cierto está para su precio muy bien, hay bastantes jóvenes y es muy moderno y limpio, hasta el momento el mejor calidad-precio. Ha tocado de nuevo preguntar para encontrar el sitio y de nuevo el hombre nos ha ayudado llamando con su propio teléfono al hostel para preguntar exactamente como llegar y no es que no te venga explicado en el mail de conformación de reserva si no que esta vez por ejemplo solo teníamos la explicación de cómo llegar en metro y el metro a estas horas esta ya cerrado.
Xian es una ciudad grande que según las guías tampoco tiene mucho que ver e la propia ciudad, evidentemente tenía que ser una de nuestras paradas por lo que se encuentra en sus alrededores: los Guerreros de Terracota, la considerada octava maravilla del mundo. Los alrededores de Xian son ricos en templos y tumbas pero los templos tampoco es que sean gran cosa para tener que desplazarte hasta ellos cuando antes o después de esta ciudad has estado o vas a estar en otras con mejores y las tumbas… ninguna como la destinada a los Guerreros de Terracona.
Ejército de miles de soldados que custodian la tumba del emperador Qin S. enterrado hace 2200 años a 37 km de la ciudad de Xian. En el 74 un campesino los descubrió por casualidad.
Para llegar, como siempre tienes los tours ofrecidos en todos los hoteles o agencia o el método alternativo, averiguar el bus de línea que por céntimos te lleva. Después de haber llegado tarde al hostel y sabiendo que en la ciudad tampoco había mucho que ver decidimos no levantarnos tan pronto lo que significaba salir a las 8 del hostel. Llegamos a la estación central de buses que estaba cerca y máma mía la cola larguíiiiiisima que había para nuestro autobus pero como ellos nos habían hecho muchas veces a nosotros, colarse en las narices así porque sí y no habíamos dicho nada, hoy nos tocaba a nosotros. Me acerque al principio de una cola de más de 500 metros y le pregunté al que revisaba billetes si era ahí, una vez me confirmó, ahí que nos quedamos como que no quiso la cosa ale y para el autobús nada más llegar, no iba a perder tiempo el día de los Guerreros, eso lo tenía muy claro jeje.
Situados a algo más de 1h de autobús público, el recinto a primera vista no impresiona. Al alcance de la vista 2 grandes recintos blancos cuadrados de cemento y detrás de ellos otros dos, en total hay 3 tumbas y un museo. Todo el mundo se va directo a la que primero viene que es la número uno y así sigue el recorrido habitual que es 1, 2, 3 y museo. Pero yo había leído en varios blogs que si se tenía la oportunidad que se hiciera: museo, 2, 3 y 1, en orden de impresión, así que fuimos a contracorriente de chinos jeje. La 2, es la más pequeña , la 3 es muy grande, personalmente la que más me gusto, refleja 100% la verdadera historia del lugar, todo al natural. Se trata de una ciudad donde aunque todavía queda muchísimo que escavar, se puede apreciar perfectamente las casas con sus puertas y tejado, y puedes ir viendo entre fila de casas y casas los restos de muchos guerreros, caballos… e incluso algunas réplicas de huesos. Y para acabar, la tumba número 1, donde íbamos a encontrar la famosa imagen de los guerreros en fila que siempre nos muestran. Y sí, estar están pero no hay tantos como yo me esperaba. Nos esperábamos largas filas de guerreros tampoco hay tantas, aún así impresiona lo suyo ver a tanto guerrero junto. Cada uno de ellos pesa un poco más de 300kg y cada uno de ellos es diferente ya que está realizado a semejanza de por aquel entonces los miembros de los ejército del emperador Qin.
Después al no tener mucho que ver a excepción de algún templo alejado del centro, decidimos ir a ver las torres del Tambor y de la Campana situadas en el centro cerca de nuestro hostel y cerca del barrio musulmán según la guía, el cual recomendaba encarecidamente. Lo describía un barrio lleno de vida por las luces de sus puestos… y como la idea de chinos-musulmanes atrae y bastante pues no había que pensar más. Fue un gran acierto, nos quedamos encantados. Un pequeño entresijo de calles todas llenísimas hasta arriba de tiendas y sitios de comida típicos pero típicos de los musulmanes chinos, así que pudimos ver muchos productos que hasta entonces no habíamos visto. Respirar otro ambiente en general. Además en muchos puestos te daban a probar los productos típicos y como fuimos justo en la hora de la merienda nos los comimos todos, creo que nunca había comido tanto sésamo junto y mira que a mi me encanta. Las calles estaban hasta arriba de chinos y algún turista. La noche empezó a caer y las luces se empezaron a encender, de repente nos vimos rodeados de letreros chinos luminosos de muchos colores diferentes, menudo colorido más singular. Resulta chocante ver a chinos con el gorrito musulmán en sus cabezas o a las mujeres tapadas con el “burka”. No conseguimos llegar a la mezquita, nos entretuvimos demasiado en las calles. Al dar con este barrio tan vivo ya ni nos preocupamos por ir a buscarla, pasear por sus calles era toda una experiencia. Nos volvimos muy contentos de haber dado con ese barrio. Totalmente recomendado, sin duda lo mejor de la ciudad de Xian para visitar, no de sus alrededores que son los Guerreros de Terracota.
Y después de los guerreros y el barrio musulmán de nuevo mochilas a la espalda porque nos esperaba el tren nocturno que nos llevaría a Pingyao, pequeña ciudad que conserva el mejor casco antiguo de toda china.

 

 

 

 

 

 

 

 

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