PINGYAO

Penúltimo tren litera nocturno, esta vez he dormido del tirón, nuestros 48 compañeros de vagón esta vez han resultado ser más tranquilos y menos fumadores. Todo lo contrario a lo que hemos tenido que vivir en la estación de Xian en nuestra espera para embarcar. Muchos chinos se queda corto de tal cantidad que eran, tantos que como pasa en India, los asientos dispuestos no son ni por asomo suficientes ni para la mitad por lo que el suelo se convierte en asiento. Por lo menos aquí se ponen papel para no mancharse, también hay que decir que es gente normal, vestida normal… por lo que tampoco hay que dramatizar. Aún así el control en la calle que tuvimos que pasar de billetes y mochilas sumado a esta estampa de chinos por todos los rincones de la estación esperando a poder subir a su tren, impacta.

Aquí en china, en todas las estaciones hay que pasar control de billetes y mochila si no, no te dejan entrar a la estación. Además la oficina de billetes está fuera y el panel de los distintos trenes también. Lo que conlleva que fuera de la estación también haya mucha gente sentada en el suelo esperando ver anunciar su tren en el panel para poder pasar el control y esperar dentro de la estación. En estas estaciones uno debe llegar 1h30′ antes de la salida (y mira que yo en españa al ave… cumplo siempre eso de 10′ antes porque no me gusta esperar). Tienes que contabilizar el paso del control con su respectiva cola, ubicarse dentro, algo de espera y luego que los trenes nocturnos y con literas osea, los que nosotros hemos venido utilizando, son los más demandados (recordar que aquí los trenes pasan de las 24h de trayecto) por lo que abren el control de acceso al tren unos 30′ antes de su salida para que a la hora prevista de su salida todo el mogollón de gente se encuentre ya dentro. A eso me refiero que fuera de lo que es el edificio de la estación no hay nadie, los andenes están vacíos, solo se puede acceder a ellos cuando abren el punto de control de un tren. Vivirlo en directo es algo impactante, es como caminar por la calle que baja de renfe hacia el ayuntamiento en valencia en plenas fallas justo tras la finalización de la mascletá de las 14h donde la multitud avanza al mogollón para salir de ahí como si eso fuera la guerra. Pues aquí lo mismo pero con maletas subiendo y bajando escaleras para llegar al andén que toca. Eso sí, son bastante respetuosos y no suelen empujar, saben que el tiempo que dan sobra.
El casco antiguo de Pingyao es el mejor conservado de toda china y como no se encuentra dentro del Patrimonio Mundial por la UNESCO. Durante el primer contacto y según escriben, es bastante lioso moverse por sus calles y volver al principio por su grandaria y semejanza de las calles por lo que hicimos uso ya que era gratis del Pick Up del hostel, ya sabéis lo gratis… aprovéchalo jeje. Y ahí estaba, una chica con nuestros nombres escritos en un folio a la salida de la estación, ale, hoy nos evitamos un quebradero de cabeza, tan fácil como seguirla al coche, subir y hasta la misma puerta.

Las calles estaban desiertas y todas las casas de la antigua villa tenían las puertas cerradas. Las puertas de las casas de los cascos antiguos son muy bonitas, con muchos detalles… y solo se pueden apreciar antes de que abran todo y lleguen las mareas de turistas chinos, luego ya nada. La verdad es que un paseo por la ciudad así, da gusto, transmite mucha calma. Calma que durante nuestro desayuno ya empezó a desaparecer. Pero aún así Pingyao no está tan demandada por los chinos por ahora, por lo que dentro de lo que cabe uno se podía mover bien.

La verdad es que me gustó porque esta no estaba reformada, uno podía apreciar la antigüedad en sus tejados, paredes y puertas y eso era lo que yo quería pero me sorprendió todavía más. Pingyao en la antigüedad tuvo mucho poder, en ella nacieron los primeros bancos chinos y ya sabéis, el dinero atrae al dinero por lo que la ciudad prosperó muchísimo. Grandes familias de renombre, más bancos … se asentaron en ella e incluso un gran templo Confuciano enorme que me gustó mucho. Incluso una muralla que se puede recorrer al estilo de la de nuestra bonita Ávila, protege la antigua ciudad. Ante sala para cuando llegase el momento de la gran Muralla China en Pekin.

Para suerte de los viajeros (no para los de la época), tras años de prosperidad Pingyao quedó en el olvido cuando otras ciudades cercanas comenzaron a prosperar más que ella. Sin ayudas económicas la ciudad no pudo renovarse y tuvo que mantener su estilo antiguo que hoy en día por fortuna podemos ver tal cual. El desarrollo a veces acaba con aspectos culturales dignos de mantener, una pena, la globalización es lo que nos espera, al final pocos rincones quedarán que puedan diferenciarse del resto.

Lo que más me gustó sin duda la práctica y fácil forma que tienen de acercar la ciudad al visitante. Compras una entrada que no es muy cara y con ella puedes visitar 19 puntos de la ciudad, la muralla, el primer banco, otros bancos, antiguas casas de las familias, el templo de Confucio… Resultó divertido y todo, como si fuera un juego en el que uno tenía que buscar los 19 puntos que tenía que ver antes de que se acabara el tiempo. Caminabas y cuando veías en alguna puerta el vigilante y el roll para pasar, enseñabas la entrada y para adentro. También pudimos ver el museo de armas e incluso una casa dedicada a antiguos aprendices de Kunfu, con su patio de entrenamiento, fotos…

Me gustó poder entrar a todas esas casas y a los bancos, hubieron muchas cosas que me sorprendieron. La estructura de las mismas que se repetía en casi todas. Poder bajar a las cajas fuertes de los bancos…

Pero como en todos los sitios que estamos teniendo la suerte de visitar se avecinan muchas obras, espero que sepan mantener el estilo antiguo y natural de Pingyao y no lo conviertan en solo tiendas y restaurantes.

Hoy nos hemos permitido un lujo, nos hemos salido de nuestra rutina de puestos de “bolitas de carne y huevos cocidos” y sitios típicos chinos para meternos a un restaurante occidental con una pinta tremenda. Los platos comparados con España si sales a comer o cenar pues no son caros pero comparados a los precios chinos se nos fue un poco pero menudo plato de espaguetis con queso y atún que me trajeron, máma mía! Todavía me están dando energía jeje aquí hay fruterías y con una pinta tremenda pero como muy pocos comen fruta está muy cara, los yogures y el chocolate por los aires, queso no hay y verduras comen pero las que mezclan con el arroz o noddels (espaguetis de diferentes tipos), ensalada, espinacas, lentejas… ni se ven. Vamos que no sabéis como hecho de menos mi fruta y mis verduras. Cuando llegue voy a hacer como las famosas, un día de limpieza a base de fruta jeje que estoy de masa de pan de las bolitas, los espaguetis y el arroz…

Por la noche (solo en los lugares claramente hay ambiente nocturno) un paseo bajo los  rojos farolillos chinos. Siempre acabamos dando con karaoques y hacemos una pequeña pausa para ver como cantan, menudo sentimiento le ponen jeje. Me quedé con las ganas de subirme a unos coches tipo coches de coche españoles pero estos estaban en una explanada sueltos y podías moverte a tu gusto, eran muy rápidos.

Por la mañana antes ir a por nuestro último tren litera (esta vez toco tren mañananero no pudo ser el nocturno estaba lleno) pudimos apreciar otra vez las calles totalmente vacías, hundidas en un silencio que solo uno puede disfrutar cuando las puertas de las casas están cerradas como entonces. Un tuc-tuc nos esperaba para llevarnos hasta la estación (moto con asientos detrás cubiertos que avanza la pobre a a marcheta y es muy graciosa además de más barata que los taxis normales (según que ciudad)), como no, el conductor apareció con el típico gorro de campo chino, este que es de paja e forma de cono. Y ahora a por el tren, nos espera Datong.

 

 

 

 

 

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