Archivo mensual: abril 2015

MANAOS Y TERRITORIO NOVO AIRAO

Justo tras llegar de rodar empieza una fuerte tormenta que hace que cambiemos los planes previstos de irnos hacia Territorio Novo Airao, su carretera es larga y está llena de agujeros bastante grandes, no merece arriesgarse. Decimos quedarnos en la ciudad. Bien merece la pena dedicarle un día a Manaos, capital del Amazonas. Una ciudad que en su día fue puro esplendor, hoy en día todavía es principal centro financiero de la Región Norte de Brasil. Está localizada en el centro de la selva tropical más grande del mundo. Que decir, que evidentemente es la ciudad más poblada del Amazonía con un poco más de 2 millones de habitantes. Su auge vino a partir del caucho que hoy en día ya no se trabaja. Sin embargo, actualmente la refinería de petróleo aunque difícil de creer en ese lugar, es uno de sus principales motores económicos junto con el turismo. Ciudad en la que debido a su historia, solo se habla portugués, no aconsejaría venir a ella y por consiguiente al Amazonas si uno no se defiende en ese idioma o viene acompañado de alguien que sí lo haga.
El nivel cultural es muy bajo en la ciudad y casi nulo en las diferentes colonias que se extienden a lo largo de la selva en la que la única educación que se ofrece, es la que algunos profesores dispuestos a esos largos traslados en lancha ofrecen visitándolos.
El centro de Manaos hoy en día está bastante abandonado, muchas de sus principales casas coloniales se encuentran bastante deterioradas y parece que nadie hace nada al respecto. Una pena porque aún así se puede apreciar la belleza de todas esas construcciones que en su día hicieron de Manaos una gran ciudad colonial. Las casas todas coloridas, rosa, amarillo, azúl… aunque todas piden a gritos otra pasada de pintura que les devuelva la vida que un día tuvieron. Mercados por todas partes, el municipal donde está el de la carne, el pescado (y vaya que pescados), el de la banana (menudos montones de bananas)… El la plaza central, el gran Teatro Amazonas y un sin fin de locales donde tomarse algo que los fines de semana al atardecer cobran una vida especial ofreciendo al visitante música latina en directo… hubo un momento que pensé estar en Cuba mientras disfrutaba de ver bailar a un montón de parejas salsa como solo ellos saben, así son los latinos jeje.
Uno de los lugares que más me gustó de los que visitamos, fue la Universidad del Amazonas, un enclave estudiantil introducido en plena selva, un entorno único para cultivar la mente que incluso tiene unas pistas de atletismo de tierra, la verdad es que ya me hubiera gustado a mi estudiar en una Universidad así. También podéis visitar el museo Musa y así entender un poco más su historia.
Pero desde luego medo con la peculiaridad de las casas de madera construidas sobre la orilla del río, las barriadas de favelas, las largas calles y sus cuestas con aire a las de San Francisco.
Mochila hecha, hoy sí, nos vamos a Territorio Novo Airao. Llegamos tras casi 3h de coche por culpa de las malas condiciones que presenta su carretera, los agujeros en ella son continuos y no son para tomárselos a broma. A medida que pasan los kilómetros se nota un pequeño cambio en la vegetación, todo parece más salvaje.
Éste Territorio ocupa una extensión más grande que lo que viene siendo la Comunidad Valenciana, comprende los Parque Nacionales más bellos del Amazonas. paraíso para cualquier biólogo.
Primero vistamos una Fundación la cual se dedica a enseñar a los jóvenes de la zona a labrarse un fururo a partir de lo que podría ser los oficios de la zona atendiendo a los recursos que disponen. Me gustó mucho todo lo que allí hacen pero falta mucha cultura del esfuerzo, allí trabajar haciendo artesanía principalmente y cuando a uno no le apetece ir o cree que ya ha hecho suficiente se va a su casa, con los amigos… se conforman demasiado y luego a la vez exigen un desarrollo que no llegará hasta que primero cambien ellos.
Justo antes de partir al Parque Anavilhanas y Parque Jabu, la tormenta más fuerte que haya podido vivir nos ataca con sus fuertes rayos y rachas de agua. El ruido de los rayos te pone los pelos de punta, durante unos minutos parecían caer sobre nuestro hostel, tanto que uno de ellos así lo hizo. Pasará en 1h pensé yo, como todas las otras habían hecho pero está era más fuerte, nos retrasó nuestra salida en lancha 2h, bueno tampoco es tanto, lo importante es que hemos podido salir. Tras un largo rato en lancha llegamos a un apeadero donde otro sendero de ensueño nos espera. Éste todavía diferente al resto, el suelo todo lleno de una gruesa capa de hojas. Nuestro guía abre camino siempre, en una mano el machete y en la otra un palo bien gordo, árbol que ve, palazo que le mete para demostrarnos el grosor y rudeza de los árboles de la zona, que bestia el tío, si se aprecia a simple vista.
Que maravilla, que naturaleza, que contraste de tonalidades de colores, que entresijo de ramas, que variedad de árboles… y cuando uno pensaba que ya no podía haber nada más bonito llegamos a unas grutas de alucine, gigantescas piedras colocadas de mil maneras por las que avanzar dependiendo del tramo es más fácil o más difícil. Unos riachuelos nos acompañan y a veces algunos murciélagos también. Las raíces de los árboles son flipantes, algunos de ellos son tan gruesos que en su base ni 6 personas serían capaces de abrazarlo.
Yo lo siento, pero me llevo para mi casa unas cuantas semillas que he ido cogiendo del suelo, no lo he podido evitar me tenía que llevar conmigo algo de ese paraíso, hasta las diferentes semillas son bonitas.
Casualidad a nuestra salida de uno de los senderos, justo a la hora de la comida, apareció una familia indígena. Mira que bien, pensé, ya tenía yo ganas de juntarme con indígenas de verdad. Allí estaba el marido, su mujer mucho más joven y sus 7 hijas. Parecían simpáticos así que me dispuse a hacerme algunas fotos con ellos, en agradecimiento les di mi comida, total yo llevaba varios días con el estómago mal. Ese momento fue uno de los más especiales del viaje, cada vez que les preguntaba algo se reían jeje y las más pequeñajas hasta huían, aunque algún selfie se hicieron conmigo y luego entre miradas vergonzosas se veían en la pantalla de la cámara.
Acabamos visitando una zona donde se levantan unas rocas con una serie de grabados a dedo que son conocidas porque ninguno de la zona sabe cuándo aparecieron ni quién lo hizo.
Pensar que algo más del 20% de la reserva mundial de agua se encuentra ante mis ojos junto con el mayor pulmón del planeta… vaya tela, vuelvo a ser una privilegiada.
Muchas gracias por este viaje. De nuevo otra aventura que me ha regalado gran aprendizaje y mucho disfrute. Cuántos lugares esconde este planeta, verdad. Acabada ésta aventura ya pienso en la siguiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ME HA CAGADO UNA ANACONDA!!!

De nuevo las 5:30, me calzo las zapatillas y a correr hoy toca solo un rodaje suave y unas rectas así que feliz jeje una excursión en lancha nos espera.
Contratamos un patrón de lancha para que nos lleve a ver varios lagos escondidos en el interior de Río Negro, El museo de Seringal (el Museo de la Goma), una piscifactoría de Pirarucu (pez más típico de la zona que es enorme y tiene muy mala ostia),alguna comunidad… y el encuentro de las aguas.
Arrancamos, hasta llegar a los lagos, dejamos atrás toda la costa de Manaos donde se puede apreciar todo el puerto, la petrolera, la flota militar y todos los palafitos (casas que construyen en el agua al borde del río) y una fila sobre ellas, las favelas. Todas ellas de colores construidas unas sobre otras, algo digno de ver.
Manaos no es para nada pequeño, es la capital del Amazonas, por más que avanzamos en la lancha, su costa no se acaba. Pasmos debajo del famoso puente (es el más largo de todos) que va de un lado a otro del río, unos 6km de puente, pues casi nada y es solo para curzar al otro lado, para que os hagáis una idea de lo amplia que es esta zona y todo lleno de agua.
Alguna orilla tipo playa se aprecia, en ellas altos rascacielos tipo Benidorm, madre mía, esto va a ser el nuevo turismo del Amazonas, y si no, al tiempo, a mi hierbe todo por dentro cuando veo hasta donde puede llegar el egoismo del S.H.
Dejamos por fin la costa, llegamos al Museo de la Goma (Latex). Fue aquí en Manaos donde se descubrió el Latex y su negocio a costa de un coronel que convertía a la gente de la zona en sus “esclavos” de una manera muy inteligente. Les fiaba herramientas, comida… debido a su pobreza, por horas de trabajo cogiendo latex, pero como el trabajo de obtención de latex es muy costoso y lento, nunca llegaban a devolverle todo lo que le debían. Algunos sí que lo conseguían y decidían viajar a probar en nuevos horizontes pero el coronel les mataba en las aguas ¿cómo? Sencillo. Construyó una parroquia en la que él mismo se hacía pasar por el párroco, los domingos todos los allí esclavos, le contaban todo lo que habían hecho, querían hacer… y a los que decidían marcharse… les ponía sorpresita en el camino de varios matones. Luego la historia se enreda con mujeres… si os interesa hay libro sobre ello. Con el paso del tiempo se llevaron semillas a plantar sobre todo a Malasia donde la tierra es perfecta para su cultivo y sobre todo para su obtención, acelerando mucho el trabajo, tanto que aquí se dejó ya de trabajar. Así que señores, aquí empezó la historia del Latex.
Volvimos a la lancha, tras un rato, nos introducimos por uno de los ramales del río, era bastante estrecho, la propia lancha rozaba con las ramas de los árboles de ambos lados, y cuando digo ramas de los árboles no me he equivocado, toda esa zona y mucha del Amazonas, dependiendo de la época de lluvias, estas zonas se quedan sin agua para dar paso a extensiones de arena blanca fina y a liberar a todos esos árboles y plantas por unos meses. Impresionante pero cierto. Cuando uno ve tal cantidad de agua y es consciente de la altura de los árboles, se le hace muy difícil imaginarlo seco pero es verdad. Yo me alegro de haber venido en época de lluvia, y todavía me dice el chico que le quedan por crecer dos metros al río, porque para mi mente Amazonas siempre fue ríos, riachuelos, afluentes y frondosos bosques.
Seguimos avanzando por el estrecho tramo, el guía nos informa que en él y los alrededores se grabó las pelis de Anaconda, pues nada a ver si vemos alguna vivita y coleando pero no hubo suerte. Aquello era muy bonito, de repente se abrió ante nosotros un lago con plantas bajas y muchas aves.
La hélice de la lancha se quedo enredada en alguna de las plantas que no se ven pero están ahí, pues aquí nos quedamos a ver si vemos alguna Anaconda jeje pero tampoco hubo suerte. Arrancamos y proseguimos hasta un apeadero. Caminamos por un pasillo alzado sobre el agua de madera, mirases donde mirases todo era impresionante. Árboles gigantes rodeados de agua que casi no fluía creando balsas de hojas tipo sapo que llamo yo, esas verdes redondas bastantes grandes. Y por fin, un cocodrilo, era bastante grande y por no moverse, ni pestañeó.
De nuevo en la lancha, apeamos en una diminuta palafita para coger y tocar a un perezoso, un mini cocodrilo y una Anaconda de unos 4 metros que se me cagó encima. Menos mal que llevaba puesto el chubasquero y eso resbala y laba pronto. Espero que me de suerte, porque ¿cuántas veces le caga a uno una Anaconda? Fue algo así como si te tirasen leche por encima pero sin resbalar tanto.
El perezoso sin duda me encantó me lo hubiera llevado conmigo, que carita, con que ojos te miraba.
A continuación, un rato de pesca de Pirarucu. Un pez típico de la zona muy grande. Mala leche se queda corto, era rozar el pescado la capa del agua y se volvían locos, los coletazos tiraban un montón de agua fuera, como para meter la mano, no te dura ni un segundo, menos tardaban en hacer desaparecer el pescado.
Y para acabar, llegamos al encuentro de las aguas. Cerca de Manaos hay un punto en el agua donde se encuentra Río Negro y Río Amazonas. El primero agua oscura que al moverla te enseña su color rojizo por el tinte que le dan los árboles y sus hojas, y el segundo agua marrón por los sedimentos que arrastra. Entre los dos crean una línea donde se aprecia perfectamente su unión, juntos pero no revueltos.

 

 

 

 

 

DESCUBRIENDO TERRITORIO PRESIDENTE FIGUEIREDO

Son las 5:30 a.m. Justo se acaba de hacer de día, y ya me dispongo a empezar con mi entrene, hoy me toca realizarlo por la zona de Presidente Figueiredo donde solo cruza una carretera de doble sentido con recta hasta donde te alcanza la vista pero con unas continuas cuestas en forma de “v” de aupa. No pasa nada, no es fácil entrenar aquí con éste clima… pero tampoco imposible cuando uno quiere, por eso salgo a primera hora.
Después, un desayuno típico, plátano frito a la forma especial de aquí, un zumo de Maracuya, una Tapioca, y fruta fresca, ummm rico, rico. Y luego a seguir explorando selva.
Nos adentramos de nuevo en la frondosidad, hoy la zona que hemos escogido nos depara otra cara de la selva. Avanzamos prácticamente todo el tiempo sobre gruesas raíces enredadas, de vez en cuando entre ellas un charco donde los colores rojizo y amarillo se combinan creando arte. Esto es espectacular, me encanta, empezamos a oir zumbidos de agua, un nuevo río se acerca y nos tiene preparada una sorpresa, otra espectacular cascada, parada técnica para refrescarse y admirar la zona, el agua tampoco está tan fría, no tiene nada que ver con la temperatura a la que está en los ríos españoles. A continuación, sigue otra estrechez del mismo donde los árboles de un lado casi topan con los del otro lado, altas rocas como caídas de una montaña que no existe… y hasta piñas salvajes que son diminutas. De vez en cuando río abajo, alguna mini playa totalmente abarrotada de exóticos árboles que da hasta miedo.
Espectacular todo, yo me quedaba pero hay que seguir avanzando. Decidimos esta vez ir a un lago, El Lago Azul, llamado así porque no tiene nada que ver con lo anterior, sus aguas son azul cielo, los de la zona no saben por qué. Después de observar la zona, yo creo que es por la fina tierra blanca de la que está compuesta su suelo. Detrás de él otra vista típica de las películas de dinosaurios, árboles tropicales que se alzan unos sobre otros cada uno con un tipo diferente de hojas más bien gigantes. Una de ellas en especial me gusta mucho pero es demasiado grande para llevármela en la maleta de vuelta a España jeje.
Esto me encanta pero luego está la otra cara, a medida que avanzas por la carretera principal, ves zonas donde están demoliendo árboles y más árboles para hacerse casas, aquí se dice que el que viene, se construye una casa y pasan 4 años sin que le pidan nada, ya es suya. Por otro lado, no se quedan cortos en los caminos que están abriendo a costa de talar árboles para adentrarse en la selva hasta descubrir lugares preciosos que los quieren abrir al turismo de una manera fácil y cómoda para que puedan llegar en coche en lugar de andando, eso me mata. Pero luego piensas, ¿no es lo mismo que ha venido realizando el S.H. en el resto del mundo? ¿no tenemos nosotros casas, hoteles, carreteras, resorts… en España? ¿no tienen derecho ellos a tenerlos también? Entonces, ¿cuál es el problema? Para mi el problema esta en que aquí nos encontramos en pulmón del planeta, si Amazonas se seca y muere toda su biodiversidad, qué sería del resto del planeta? Cuando estaba a punto de aterrizar lo vi todo desde las alturas y era real mente impresionante la cantidad de ríos y afluentes que se juntan y separan entre verde y más verde. Y luego apreciar que en muchos lugares lo están destruyendo… a medida que avanzas por la carretera se aprecia zonas taladas y quemadas, y zonas que ya fueron taladas que ahora son arena tipo desierto porque el suelo sin su capa de humus se desertiza, es su fin.

 

 

 

 

 

 

 

LLEGADA A MANAOS. AMAZONAS ESPERA

Tras 17 horas de vuelo repartidas entre diferentes escalas, llegamos a Manaos. Ésta vez nada de con mochila y a lo loco como acostumbro, ésta vez mi amigo Abraham me estaba esperando. Lleva aquí ya cerca de los dos años trabajando para Mais Medicos a través de una beca del MEC. Llevaba ya mucho tiempo tratando de venir a visitarlo, conocer el Amazonas para mi era algo soñado.
El clima ecuatorial, es asfixiante desde las 7:30h hasta las 17h así que aprovechamos para visitar el Mercado Central e inflarnos a fruta fresca, paseo por el centro… A pesar de ser mi primer día aproveché un hueco que tuvimos al final de la tarde para realizar mi primer entrene y así tratar de encontrar alguna zona buena para realizar mis entrenes. Tras un buen rato di con una zona universitaria que me yendo y viniendo lo saco. Porque aquí el tráfico es muy denso y loco, las calles estrechas y sin acercas en muchos sitios, la gente no está acostumbrada a la cultura del deporte.
Ahora soy la rubia loca que corre por las calles de Manaos a la que todos se le quedan mirando, Acabamos el día con una barbacoa de pescado en casa, muy típico de la zona y a la cama pronto porque al día siguiente había que madrugar, a las 8h habíamos quedado en partir hacia las Cachoeiras, Grutas y Cavernas, y yo antes, tenía que entrenar.
Empieza el día, entrene pasado por fuerte calor y alta humedad que a las 6:30 de la mañana ya te mata. A pesar de ello divertido, tras el rodaje de ayer, hoy tocaban unas series de 400 que realicé con el Gps en la única recta medio digna que había encontrado para ello, la de entrada a la Univ. Los alumnos que entraban se quedaban sorprendidos pero la verdad es que yo también, ¿qué pasa que aquí nadie corre? Jeje pues no, se ve que no. La gente no presume de cuerpos atléticos, eso es para la zona de Río de J.
Llega nuestra primera excursión. Llegamos a Territorio Presidente Fidereido, nos hicimos con un guía local y para la selva. Que maravilla, dejas la carretera y tras el primer paso entre la primera fila de árboles los intensos rayos de sol desaparecen, la temperatura se vuelve agradable y un frondoso enramado de árboles y plantas se van abriendo ante el machete de nuestro guía para ofrecernos paisajes de cuento. Por el camino, varias cascadas, grutas y cuevas, algunas secas otras con agua por las que para avanzar tienes que sortear naturaleza en estado puro. Un par de veces fueron las que nos tocó sortear una zona de hormigas en las que un apoyo en el suelo más lento de lo óptimo te podrían haber llenado de hormigas, también tuvimos la suerte de pisar una serpiente “pequeña” pero no por ello menos peligrosa -tranquila, tranquila, no te muevas tienes una serpiente debajo, cuando yo te diga levanta el pie rápido sin moverte tú- y la serpiente fue vista y no vista.
Impresionante ver como tras minutos y minutos caminando entre la frondosidad de la selva, de repente aparece una gruta enorme con cascadas y hasta mini playa, vamos, paraísos que le recuerdan a uno la época del jurásico que además tuvimos la suerte de disfrutar en soledad por ser entre semana, ya que los brasileños, los fines de semana acuden en masa a estas maravillas para aliviarse del calor.
Poder bañarte, refrescarte o tumbarte un momento y disfrutar de ese entorno es una pasada, te sientes como un alfiler que se ha perdido en un pajar.

 

Ese contrastes de verdes, de alturas, de texturas… del Amazonas, sin duda me ha cautivado.