ME HA CAGADO UNA ANACONDA!!!

De nuevo las 5:30, me calzo las zapatillas y a correr hoy toca solo un rodaje suave y unas rectas así que feliz jeje una excursión en lancha nos espera.
Contratamos un patrón de lancha para que nos lleve a ver varios lagos escondidos en el interior de Río Negro, El museo de Seringal (el Museo de la Goma), una piscifactoría de Pirarucu (pez más típico de la zona que es enorme y tiene muy mala ostia),alguna comunidad… y el encuentro de las aguas.
Arrancamos, hasta llegar a los lagos, dejamos atrás toda la costa de Manaos donde se puede apreciar todo el puerto, la petrolera, la flota militar y todos los palafitos (casas que construyen en el agua al borde del río) y una fila sobre ellas, las favelas. Todas ellas de colores construidas unas sobre otras, algo digno de ver.
Manaos no es para nada pequeño, es la capital del Amazonas, por más que avanzamos en la lancha, su costa no se acaba. Pasmos debajo del famoso puente (es el más largo de todos) que va de un lado a otro del río, unos 6km de puente, pues casi nada y es solo para curzar al otro lado, para que os hagáis una idea de lo amplia que es esta zona y todo lleno de agua.
Alguna orilla tipo playa se aprecia, en ellas altos rascacielos tipo Benidorm, madre mía, esto va a ser el nuevo turismo del Amazonas, y si no, al tiempo, a mi hierbe todo por dentro cuando veo hasta donde puede llegar el egoismo del S.H.
Dejamos por fin la costa, llegamos al Museo de la Goma (Latex). Fue aquí en Manaos donde se descubrió el Latex y su negocio a costa de un coronel que convertía a la gente de la zona en sus “esclavos” de una manera muy inteligente. Les fiaba herramientas, comida… debido a su pobreza, por horas de trabajo cogiendo latex, pero como el trabajo de obtención de latex es muy costoso y lento, nunca llegaban a devolverle todo lo que le debían. Algunos sí que lo conseguían y decidían viajar a probar en nuevos horizontes pero el coronel les mataba en las aguas ¿cómo? Sencillo. Construyó una parroquia en la que él mismo se hacía pasar por el párroco, los domingos todos los allí esclavos, le contaban todo lo que habían hecho, querían hacer… y a los que decidían marcharse… les ponía sorpresita en el camino de varios matones. Luego la historia se enreda con mujeres… si os interesa hay libro sobre ello. Con el paso del tiempo se llevaron semillas a plantar sobre todo a Malasia donde la tierra es perfecta para su cultivo y sobre todo para su obtención, acelerando mucho el trabajo, tanto que aquí se dejó ya de trabajar. Así que señores, aquí empezó la historia del Latex.
Volvimos a la lancha, tras un rato, nos introducimos por uno de los ramales del río, era bastante estrecho, la propia lancha rozaba con las ramas de los árboles de ambos lados, y cuando digo ramas de los árboles no me he equivocado, toda esa zona y mucha del Amazonas, dependiendo de la época de lluvias, estas zonas se quedan sin agua para dar paso a extensiones de arena blanca fina y a liberar a todos esos árboles y plantas por unos meses. Impresionante pero cierto. Cuando uno ve tal cantidad de agua y es consciente de la altura de los árboles, se le hace muy difícil imaginarlo seco pero es verdad. Yo me alegro de haber venido en época de lluvia, y todavía me dice el chico que le quedan por crecer dos metros al río, porque para mi mente Amazonas siempre fue ríos, riachuelos, afluentes y frondosos bosques.
Seguimos avanzando por el estrecho tramo, el guía nos informa que en él y los alrededores se grabó las pelis de Anaconda, pues nada a ver si vemos alguna vivita y coleando pero no hubo suerte. Aquello era muy bonito, de repente se abrió ante nosotros un lago con plantas bajas y muchas aves.
La hélice de la lancha se quedo enredada en alguna de las plantas que no se ven pero están ahí, pues aquí nos quedamos a ver si vemos alguna Anaconda jeje pero tampoco hubo suerte. Arrancamos y proseguimos hasta un apeadero. Caminamos por un pasillo alzado sobre el agua de madera, mirases donde mirases todo era impresionante. Árboles gigantes rodeados de agua que casi no fluía creando balsas de hojas tipo sapo que llamo yo, esas verdes redondas bastantes grandes. Y por fin, un cocodrilo, era bastante grande y por no moverse, ni pestañeó.
De nuevo en la lancha, apeamos en una diminuta palafita para coger y tocar a un perezoso, un mini cocodrilo y una Anaconda de unos 4 metros que se me cagó encima. Menos mal que llevaba puesto el chubasquero y eso resbala y laba pronto. Espero que me de suerte, porque ¿cuántas veces le caga a uno una Anaconda? Fue algo así como si te tirasen leche por encima pero sin resbalar tanto.
El perezoso sin duda me encantó me lo hubiera llevado conmigo, que carita, con que ojos te miraba.
A continuación, un rato de pesca de Pirarucu. Un pez típico de la zona muy grande. Mala leche se queda corto, era rozar el pescado la capa del agua y se volvían locos, los coletazos tiraban un montón de agua fuera, como para meter la mano, no te dura ni un segundo, menos tardaban en hacer desaparecer el pescado.
Y para acabar, llegamos al encuentro de las aguas. Cerca de Manaos hay un punto en el agua donde se encuentra Río Negro y Río Amazonas. El primero agua oscura que al moverla te enseña su color rojizo por el tinte que le dan los árboles y sus hojas, y el segundo agua marrón por los sedimentos que arrastra. Entre los dos crean una línea donde se aprecia perfectamente su unión, juntos pero no revueltos.

 

 

 

 

 

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