Archivo mensual: mayo 2015

LA IMPORTANCIA DE CRUZAR LA LÍNEA DE META

Los atletas afrontamos cada entrenamiento con la mayor fuerza posible con el objetivo de alcanzar esas metas propuestas en las competiciones y es esa misma fuerza es la que trasladamos al resto de aspectos en la vida. Es lo que conocemos, nuestro pan de cada día, esfuerzo y lucha por conseguir aquello deseado.
En nuestro caso es una fina línea blanca la que marca el final del reto. Cruzarla o no, tiene más importancia de la que imaginas.
Antes que nada tenemos que saber seleccionar nuestro objetivo, muchas veces fantaseamos más de lo debido y ello nos hace precipitarnos a una inevitable derrota. La meta propuesta debe ser ambiciosa, nos tiene que atraer, seducir para que digamos “ok, me gusta, vamos a por ello con fuerza” pero ante todo debe ser realista. Tiene que ser una meta que sepamos que a pesar de quedar lejos, con el trabajo adecuado y tiempo puedo llegar a alcanzarla porque si nos proponemos metas imposibles, nuestra frustación será continua y llegará un momento que el abandono será total.
Una vez establecida la meta, llega el proceso. Un proceso largo en el tiempo y duro, donde los atletas/corredores entrenamos duro día tras día porque sabemos que no hay más camino. Son muchas horas de duro trabajo, muchas gotas de sudor, muchos sacrificios los que vamos sobrepasando por un único fin, alcanzar la meta de aquello que nos habíamos propuesto.
Días más fáciles, días que se nos hacen más cuesta arriba e incluso días que lo mandarías todo a… es entonces cuando uno se para y recuerda aquello que se había propuesto y vuelve al ruedo porque si no sabe que la esperanza con la que convive cada día de entrenamiento se irá esfumando poco a poco.
Y por fin llego el día, te encuentras ante la línea de salida esperando el pistoletazo que dará inicio al momento donde todas esas horas de trabajo se verán resumidas en un resultado: una marca, una posición, unas sensaciones. Depende de lo que se haya marcado uno. Solo cuando crucemos la línea de meta, sabremos si lo habremos conseguido o no. Si todo ha ido bajo lo previsto genial pero y ¿cuándo algo se tuerce?
Por un lado, podemos presentarnos en línea de salida sabiendo que no hemos sido responsables con el proceso ya que nos hemos saltado muchas sesiones de entrenamiento y aún así no lo queremos asumir y salimos con las mismas pretensiones que si todo hubiera ido rodado, seguramente un poco antes del ecuador de carrera nuestro cuerpo empiece a decir “hasta aquí”.
En el otro lado tenemos, un correcto proceso llevado a cabo. Detrás muchas horas, esfuerzo y sacrificio. Nos presentamos en línea de salida con los nervios de la propia competición pero seguros de nosotros mismos porque sabemos que lo hemos hecho todo correctamente, aún así siempre pueden surgir improvistos, malestares interiores inesperados o cualquier otra situación externa que no nos permita rendir al nivel esperado.
Ver como el objetivo planteado, por el que has venido peleando tanto se aleja en unos instantes de segundo, jode y jode mucho, no vamos a mentir, pero uno no puede darse por vencido y abandonar, al menos debe y tiene que cruzar esa línea de meta que le pone punto y final a ese, para ti, horrible episodio en tu carrera deportiva, aunque la marca y el puesto no hayan sido los esperados. ¿por qué? Puedes leerlo en una entrevista muy interesante que me realizó el otro día la periodista Lorena Padilla para el Diario 360ºpress: