LA ANTIPRINCESA QUE CORRÍA Y ACABÓ REINANDO

Ella era una mujer trabajadora, algo normal ya en nuestra sociedad, casada y con hijos a la que no le gustaba eso de acabar siempre en el bar después de dejar o recoger a sus hijos en el colegio, ella prefiría una vida más activa, más saludable, escogió el deporte. Al principio no fue muy bien vista entre las demás, no la entendían, ¿cómo se despreocupaba de su casa y familia de esa manera yéndose a correr? suerte que a su marido precisamente una de las cosas que le atrajo de ella fue esa energía que luego ella también trasladaba al día a día haciendo de su relación una relación especial. Salían a hacer deporte juntos, conocían gente nueva, se iban a pasar el día a la montaña, viajaban… Creaban momentos, los compartían, los disfrutaban, los recordaban y preparaban otros nuevos.

Y es que hubo un tiempo, hace ya muchos años donde se impuso a la sociedad un pensamiento absurdo que venía a decir más o menos que las mujeres tenían que parecerse y actuar lo más posible a una princesa y los hombres podían hacer más bien lo que les diera la real gana.

Ellos en lugar de elegir ser príncipes de cuento de hadas eligieron salir fuera del castillo, dejando atrás esas leyes absurdas y vivir la vida como se merecía. Eligieron experimentar las infinitas posibilidades que les ofrecía el mundo pero sobre todo su disfrutar de su naturaleza y fue ahí cuando empezarón a hacer deporte, a crear un nuevo estilo de vida, a quedar prendados por todo lo que ese mundo en sus diferentes versiones les aportaba.

Pero las mujeres seguían bajo ese rol impuesto de señoras de casa porque castillos y príncipes azules solo en los cuentos. Hasta que al fin con el paso de los años ellas también empezaron a sublevarse dejando atrás esas ataduras que algunos les hicieron creer que era la más absoluta felicidad a la que podrían aspirar.

Gracias a ello, a día de hoy somos muchas pero muchas, las que en un momento del día cambiamos los atuendos de princesa por los de corredora y salimos a invadir caminos y parques para hacer una de las cosas que más nos gusta y mejor nos hace sentir, correr. Evidentemente no vamos a correr con ropa de calle porque a nosotras también nos gusta sentirnos cómodas pero no por ello dejamos de ser femeninas como algunas piensan, bueno, más bien pensaban, porque cada vez son más las que se suman al movimiento runner.

Hay muchas líneas de ropa diseñadas para mujeres que mantienen ese toque femenino y hasta sexy en la mayoría de ocasiones.

No por correr dejamos de ser femeninas ni buenas esposas, madres, novias, etc. Es más, parece que los príncipes desde hace ya mucho tiempo, se sienten más atraídos por una nueva clase de princesa, una que sigue la misma línea del estilo de vida sano y deportivo. Atrás quedaron aquellas que hacían del maquillaje y los tacones su mejor arma diaria, ahora buscan princesas más naturales con las que compartir sus retos, princesas que no solo sepan vestir camisa, vestido y tacones si no también camiseta, mallas y zapatillas, princesas que sepan llevar bolso o mochila sin que se les caigan los anillos, princesas a las que no les gusta caer en las garras de la monotonía, sino mujeres luchadoras que se reinventan con cada nuevo día inspiradas por una fuerza mayor que les da vitalidad que se llama “correr”.

¡Porque por fin las runners reinamos en el mundo de los real!

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