4 PAÍSES EN 30 DÍAS THAILANDIA III. KANCHANABURI

Partimos a Kanchanaburi, ciudad a 2h y algo hacia al nord-oeste de Bangkok. La ciudad en si no tiene nada de especial pero el papel protagonista que tuvo esta zona en la II Guerra Mundial hace que sus alrededores hablen por si solos.

En las inmediaciones puedes empezar visitando el Museo Judio relacionado con la II Guerra Mundial donde puedes hacerte una idea de lo sucedido en la zona a través de diferente material histórico, entre ellos la auténtica locomotora con la que Japón transportaba a lo largo de la línea de ferrocarril sus armas para la lucha. A continuación, lo suyo es que vayas caminando hasta el puente Kwai que cruza el río del mismo nombre. Este puente es famoso mundialmente porque en su construcción murieron más de 1500 obreros. Una vez construido era derribado por las bombas americanas y aliados una y otra vez, entre el impacto de las bombas y los que caían al río…Cruzarlo es toda una experiencia, es bien largo. Caminar por sus gruesas vigas de de hierro alzadas a más de 50m del río a la vez que uno recuerda su historia, llega.


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Por él pasa el Tren de la Muerte, el que debería ser vuestra siguiente visita. Llamada así por lo explicado anteriormente y por su recorrido que a veces pasa por acantilados en los que la gente como yo con vértigo… solo hace un recorrido de ida y otro de vuelta al día así que informaros bien porque se realizan ambos en la mañana. El tren exteriormente se mantiene igual, al igual que las vías por las que transcurre. Los vagones algunos todavía siguen siendo de originales de madera, si puedes siéntate en uno de ellos y a la izquierda, tiene las mejores vistas.

Comemos en un bar a la orilla del río Kwai y por fin ¡algo de verde parecido a una ensalada! Mi estómago lo necesitaba. No soy de mezclas y aquí todo es así, por lo que en países como éste me queda el arroz y los noodles (parecido a los espaguetis), si veis que la digestión se os hace difícil… picante que de eso aquí sobra por todos los lados.

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Un descenso por el río en balsa de caña de bamboo, visita a las cascadas del parque Nacional de Erawan y a descansar pero para eso había que llegar al Guest House. Tenéis también la opción de montar en elefante pero nosotras no lo hicimos, no me parece éticamente correcto. He visto a elefantes de cerca en Masai Mara… y no son nada dóciles os lo aseguro, el conductor del 4×4 es el primero que sale corriendo nada más ve que nos miran y se mueven un poco, pueden llegar a ser muy rápidos y sobretodo mortales. Pero los de Tailandia no, por lo menos lo de las zonas por donde casi todos los viajeros se mueven. No sé lo que habrán pasado estos  elefantes pero estoy segura que los han maltratado cosa mala para acabar siendo tan dóciles. Antes de volar ya leí que no promoviera este tipo de actividades del maltrato a éste animal. Si os hace ilusión estar con ellos, en lugar de pagar por montarte en él y hacer 5’ de paripé, infórmate de otras en las que los ves como los lavan, les das de comer… un cambio de actividades que están solicitando muchas asociaciones protectoras de los animales, aunque tengo yo mis dudas de que ahí les traten como toca. Se responsable por muy bonita que pueda llegar a ser la foto.

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A mi parecer, por lo que estoy viendo, creo que Tailandia, sí ha sido un destino solicitado por el turismo desde hace mucho pero por un turismo programado y organizado de agencia pero no mochilero. Es desde hace poco cuando éste se está empezando a dar porque muchos Guest House están a medio hacer y los taxistas para encontrarlos… Tras el tour nos dejan en una gasolinera cercana a la ciudad de  Kanchanaburi, esperamos a que pase un taxi un ratillo, le enseñamos la dirección pero no tiene ni idea. Era una mujer de nuevo, simpática nos dice que da igual que nos subamos. Llama al teléfono que pone en el papel pero no da señal, lo pone en el gps pero no le sale. Al ver un puesto de policía para y pregunta, nada. A unos taxista, nada igual… le introduzco yo la dirección y parece que sale ya algo. Lo seguimos tal cual y llegamos a un camino sin salida, pues va a ser que aquí no es. Estoy tranquila, son cosas que suelen pasar. Preguntamos a otro señor y este nos dice que esperemos que va a llamar. Le digo que ya ha llamado la taxista pero él lo intenta y ¡se lo cogen! Resulta que los primeros dos 66 que ponía en el papel aquí son 00 si no, no te da tono. Hablan con el hombre del Guest House “no os preocupéis, en 10’ pasan aquí por vosotras” perfecto, solucionado. Pero finalmente llegamos jeje

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Está un poco apartado, enfrente de un grandísimo y bonito templo Budhista por lo cual no tenemos agencia ninguna para tratar el día siguiente. No pasa nada siempre se puede hablar con el dueño, aquí son todos tienen contactos de todo. “Mañana queremos ir a Ayuttaya”. Yo tengo apuntado el trayecto público. No existe tren y el bus no es directo, me lo confirma el hombre del Guest House. Tienes que hacer transbordo y a lo sumo son 5-6h dependiendo del tiempo que se pierda en el cambio de bus y eso que son solo 200 y poco kilómetros de nuevo pero aquí todo es mucho más lento. ¿Qué hacemos? Jeje la eterna pregunta del mochilero, regateamos con varios y al final, ¡bingo!. Aquí te rebajan enseguida no sé por qué y somos 4 por lo que por euros escasos, mañana a las 7a.m. tendremos esperando nuestro taxi particular. Ahora la otra batalla, toca buscar lugar para cenar jeje. Salimos a la carretera, a un lado todo oscuro, al otro al fondo un par de luces, sencillo. Varios barecitos callejeros por llamarlos de algún modo, lugares donde te pueden dar de comer. Preguntamos, en dos de los 3 no hacen comida elaborada, solo venden papas, galletas… en el otro sí, fácil elección de nuevo jeje. No entienden el inglés así que todo por señas. “¿comer?” llevándote la mano a la boca, ok. Miramos qué es lo que están cenando los únicos tres clientes, era arroz con… no sé. Le indicamos a la señora que queremos arroz y luego le señalamos un par de tomates, zanahoria, cebolla y huevo que tenía a la vista, osea, arroz con verduras y huevo, nos entiende, perfecto.

Mientras que estamos esperando uno de los clientes que tiene que ser marido de o muy amigo, se viene arriba y enciende lo que viene siendo una especie de Karaoke que hay justo tras nosotras. Somos clientes de honor, parece que hace tiempo que no pasa ningún turista por aquí. Se pone a cantar, quiere que vayamos con él jeje, al principio mediante risas nos negamos pero poco después la Jose y yo ya la estamos liando. Buscamos qué canciones tiene y ala, que conozcamos… Ricky Martí, allá vamos, una y otra, hasta la señora cocinera se puso a cantar con nosotras, que bien se mueve la jodida, que risas por Dios, desde luego un momento único para recordar. Donde pensábamos que no iba a haber nada, nos comimos el arroz más rico y barato, y además pasamos el momento más auténtico hasta ahora, genial. Que garrulo pero que bien lo pasamos.

Nos despedimos, encendemos linternas del móvil y a casa a descansar. Mañana toca de nuevo madrugar, siguiente destino Ayuttaya.

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