4 PAÍSES EN 30 DÍAS THAILANDIA V. CHIANG RAI. Conociendo a la tribu Karen, mujeres jirafa.

Última parada en Tailandia hasta que al final de este viaje disfrutemos de alguna de sus playas de película.

Las ciudades aquí son bastante feas en sí pero siempre esconden algún tesoro, de ahí nuestra parada en Chiang Rai, donde uno no puede pasar de largo el Templo Blanco, el Negro y por supuesto el poblado de la Tribu Karen o más conocido como las mujeres jirafa de las que os hablaré enseguida, pero antes vamos con dos templos atípicos y menos mal porque estoy un poco de templos hasta… jeje

Visitamos primero el Templo Negro que yo pensaba que iba ser una castaña por lo que había visto y leído pero luego ha resultado ser uno de los que más me ha gustado hasta el momento. Templo entero de madera negra que me ha recordado mucho al estilo samurái que cuando llegas a su final te invita a salir por su puerta trasera descubriendo ante ti todo un poblado Nagle. Una tribu cazadora que expone en este poblado con gran orgullo pieles disecadas perfectas de grandísimos cocodrilos, serpientes, lobos, mofetas… esqueletos de elefante, gusanos gigantes como tu brazo de grande que dices “como me tope yo con uno de esos me da un jamacuco, casi que prefiero la serpiente” Que cosa más subrealista, asquerosa pero real ver esos gusanos disecados. También  puedes ver las casas con sus diferentes muebles, canoas con las que se desplazaban y desplazan por el río… y dos pedazo de serpientes gigantes que supongo que serían unas Boa Constrictor que estaban encerradas por 4 paredes de alambres por si acaso, y si no que se lo digan al pobre elefante que engulló la del Principito.

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¡ELLAS TAMBIÉN CORREN!!!

Un poco mojadas por la ración diaria habitual de unos minutos de lluvia por el Monzón, llegamos al Poblado de las Mujeres Jirafa. Visita que teníamos pensada realizar en Mae Hong Son, un pueblo a 3h de la ciudad última visitada pero tras leer, releer y hablar con otros mochileros que habían estado en uno y otro, nos dijeron que daba igual.  La cosa es que estas mujeres, originarias de Myanmar , la  antigua Birmania (país contiguo con Tailandia al Norte, donde justo nos encontramos ahora) tuvieron que exiliarse por problemas políticos, guerrilas y se establecieron en este pueblo; Mae Hong Son, único lugar donde las podías encontrar pero desde hace un tiempo el gobierno Tailandés tras ver su gran poder de seducción para los turistas convirtió el pueblo en un lugar un tanto artificial y con el tiempo todavía fue más allá, lo quiso acercar más a los turistas, ponérselo fácil como casi todas las cosas a ver en este país, lo que a mí no me está gustando nada y ya os hablaré en mi conclusión final. Construyendo de esta manera, otro poblado calcado a las afueras de la ciudad que nos encontramos ahora, Chiang Rai para que el turista no tenga que desplazarse, asegurándose su visita y por supuesto su dinero. Así que como mosquitos que caen en las redes de una gran araña, llegamos a él. No me gusta nada promocionar este tipo de actividades que atentan contra la libertad del ser humano, no me parece ético como la masificación de actividades propuestas con los pobres elefantes de las que ya hablamos anteriormente. Pero también he de decir que la única manera que tienen de sobrevivir estas mujeres es a partir del dinero que les dejan los turistas. Puedes conversar con ellas sin problemas si encuentras alguna que hable inglés pero es muy difícil, yo solo lo conseguí con una de las jóvenes y si no siempre se puede tirar del idioma más antiguo de todos, las señas. También puedes hacerte fotos. Pero por favor esto es como visitar los campos de concentración, hay que hacerlo desde el respeto, desde el más absoluto respeto. No hay mejor manera de aprender historia, costumbres que viviéndolas en primera persona pero ¡con respecto!. No tratéis ir de listos, estamos hablando de personas que intentan enseñar su cultura, su forma de vida mientras que logran así subsistir. Comprarles algo o mejor, comprarles mucho. Es todo artesanal, precioso y muy barato. Por respeto uno no debería ni regatear de lo barato que está para nosotros al cambio.

La razón de los aros en el cuello es tan sencilla como responder porqué las mujeres se maquillan, se depilan o pasan por los rayos UVA: la belleza. El dicho de “para presumir hay que sufrir” llevado al extremo en su cultura. Es una sensación muy fuerte tenerlas al lado, poder  coger un collar  y notar en tus manos lo que pesa, una barbaridad. Ver que es verdad, sin truco, sin trampa, que por detrás no se abre, ¡flipas!  Pero es que no solo son los aros en el cuello si no también justo debajo de las rodillas y unas pulseras muy apretadas en las muñecas, lo que hace que no crezcan casi al obstruir los grandes huesos de su cuerpo. ¡Que pequeñitas son! Y que amables de verdad, muy guapas por cierto.

Aprender de lo que ellas y hasta donde ellas quieran enseñar, ayudándolas en su economía. Desde luego a mí me ha impresionado mucho estar con ellas, hemos estado un buen rato, más de lo que yo esperaba, normal, con las compras de Miros no querían que nos fuéramos les hemos comprado todo lo que tenían. Han conseguido desprender en mí, mismo sentimiento que los Masais cuando me pierdo por las tierras de Mara. Perderme con gente tan agradecida, vivir como antaño o más bien sobrevivir que es lo que han hecho las tribus siempre, me gustaría perderme una larga temporada, parar mi ritmo diario a veces tan estresante por la tranquilidad, ritmo pausado que desprende esta gente. Olvidarme de todas las obligaciones, de lo material y tan solo sobrevivir. Aunque también se que no podría sobrevivir sin los míos durante mucho tiempo, o sí, nunca digas nunca.

Para cerrar otro día más, nos fuimos hasta el Templo Blanco. Templo construido en el 97 totalmente bajo un arte modernista, fantasioso y muy abstracto por un arquitecto local. Una obra de escayola y miles de cristalitos que como de el sol deslumbra mas que el Taj Majal, vaya tela que cosa más rara. Pero aquí gusta, a mí menos. La verdad es que ver a Michael Jackson volando sobre un cohete escapando de un Buda o a Batman… en las pinturas de un templo pues… pero para gustos colores. Por lo menos hoy me han sacado de lo normal. ¡Bien!

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Volvemos al Guest House, otro de 5e al cambio, aquí dormir es muy barato y os aseguro que las habitaciones están muy bien, creo que nunca había dormido en una cama de caña de bamboo, todo un lujo en occidente.

Tenemos que aclarar bien el asunto del paso fronterizo a Laos, mañana cambiamos de país pero hemos calculado mal y no tenemos dinero suficiente para pagar la van que nos lleve hasta allí, así que le pido al chico del Guest House si me puede decir dónde hay un ATM, los cajeros de aquí y de China también por cierto, ya los utilicé allí así que estaba tranquila, eran seguros. Era tarde, muy tarde, muy amablemente me dijo que el me llevaba, le dije si podíamos ir dos de nosotras, osea tres como van en todas las motos aquí jeje pero no quiso arriesgar así que apuntados las claves secretas en moto que nos fuimos y volvimos sin ningún problema.

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